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Maquinarias agrícolas, mucho movimiento agroindustrial

Después de un 2015 de desolación, ahora las 850 plantas que hay en el país, casi todas pymes, trabajan de sol a sol y ya vendieron en medio año lo mismo que en todo el anterior, a la vez que empezaron a recobrar la dinámica exportadora. En el plano interno se entusiasman con que, para una producción agrícola de 120 millones de toneladas, la demanda de cosechadoras oscile entre 900 y mil unidades por año. 

Los fabricantes advierten que los productores y contratistas quieren invertir y preparan las plantas para producir a full, inclusive con propuestas de horas extras al mismo personal que hace apenas un año padecía recortes de la jornada laboral y hasta era suspendido.

Está habiendo, asimismo, un repunte en las exportaciones de las sembradoras, si bien aún no alcanzaron el nivel que tenían para la misma época del año pasado. En el primer semestre de este año se vendieron al exterior 68 sembradoras por US$ 4,55 millones versus 87 equipos por 5,46 millones en el mismo período de 2015, según publica el sitio valorsoja.com.

La que más se despachó fue la SúperWalter, de Bufalo S.A., que desde Las Parejas, Santa Fe, es una de las líderes de las que hacen en el país implementos agrícolas. Facturó u$s 1,64 millones (entre el modelo W1770 serie IV de 51 líneas, por  u$s 94.692 y W 650 de 16 líneas por u$s 44.765), que representan el 41% de las declaradas en el período.

Otra planta instalada desde 1957 en “la capital provincial de la pyme agroindustrial”, Apache, la siguió con el 18%, a partir de colocar en Bolivia, Paraguay, Venezuela, Uruguay, Sudáfrica y Rusia los modelo 27.000 de 14 líneas a 52,5 cm por US$ 75.850, y de 24 líneas a 40,0 cm por US$ 99.470, además de la neumática para hortalizas El Pato SNH8 por US$ 18.280. Malasia se anotó con las versiones de 12, 14 y 16 surcos a 52,5 cm por US$ 42.000, US$ 46.000 y US$ 57.200. Su fuerte es la labranza cero. Apache reúne una producción anual de 750 unidades e implementos, y más de 730 toneladas de fundición, y emplea a alrededor de 220 personas.

Más atrás vienen Gherardi (9.8%), Doble TT (8.4%), Altina (6.7%), Agrometal (6.2%) y Abati (4.4%), y entre otras.

Los principales destinos de exportación en enero-junio de este año fueron Rusia con el 37% de las ventas totales declaradas (1,69 M/u$s), seguido por Bolivia (18%), Uruguay (16%), Sudáfrica (11%) y Perú (8.5%), entre otros mercados.

Si bien las sembradoras picaron en punta, este rebote de la performance productiva en el primer semestre alcanzó a toda la industria metalmecánica. Tal es así que el presidente de Metalfor, que fabrica pulverizadoras, cosechadoras y fertilizadoras, entre otros implementos, en Marcos Juárez (Córdoba), Luis Dadomo, ratificó que “en lo que llevamos del 2016, vendimos la misma cantidad de unidades que en todo el 2015, así que tenemos la proyección de duplicar las ventas a fin de año”.

A pedido de los clientes, en especial de los contratistas rurales, la tendencia de las fábricas es a producir equipos de mayor capacidad de trabajo. El segmento más importante de cosechadoras es el de las clases seis y siete, cuya potencia va de 270 a 380 HP. Representa 79 % de la facturación total. La competencia que hay en este nicho hace que las nuevas incorporaciones de modelos sean a partir de un salto tecnológico, señala un reportaje publicado en Agrositio.

Hasta hace unos años, el mercado nacional de cosechadoras requería de una tasa promedio de renovación anual de 1.200 unidades. Pero ese parámetro se modificó. La cantidad de pies de corte que se venden es el indicador más ilustrativo para conocer qué pasa en el mercado. “Ya no se venden cosechadoras de 23 a 25 pies. El contratista prefiere tener menos máquinas con más capacidad y hacer más eficiente la logística”,sostuvo el director comercial de la multinacional radicada en Córdoba, Case IH, perteneciente a la rama de pesados del grupo Fiat, Christian Lancestremere.

Para este año estimó una proyección superior a 700, que significan un leve aumento en las ventas respecto del anterior. En dirección a la tendencia que marcó, acaba de lanzar su nueva familia de cosechadoras: la serie 130, conformada por los modelos 5130 (con motor de 270 CV) de clase seis; y las versiones 6130 (329 CV) y 7130 (378 CV) de clase siete.

Un pantallazo sectorial

El reporte de Agrositio indica que las máquinas pulverizadoras también muestran una recuperación en las ventas. Con un mercado nacional que ronda las 1.500 unidades por año, la comercialización crecerá en 2016. “En los primeros 5 meses ya vendimos la misma cantidad que en todo 2015”, afirmó Luis Dadomo, presidente de Metalfor, ubicada en Marcos Juárez, líder en el mercado nacional.

Para el empresario, el optimismo que generó en el agro la llegada del nuevo gobierno se trasladó a los fabricantes de maquinaria agrícola.“Las consultas iniciales se fueron traduciendo en operaciones concretas”, sostuvo el titular de la empresa que asiste a Agroactiva con toda su línea de pulverizadoras, fertilizadoras y cosechadoras.

Similar a lo que ocurre con los automóviles, las máquinas pulverizadoras tienen un importante mercado de usados. “Muchos equipos se reacondicionan, lo que demora la renovación”, indicó Dadomo. Si bien Argentina puede tener un límite en cuanto a la adopción de estos equipos, la apuesta es América latina. “Es una región con mucha potencialidad, que debemos explotar”, destacó.

En tolvas y equipos agrícolas, el temporal de abril frenó el optimismo y las expectativas que traían los productores de granos y de carne. No obstante, la venta de tolvas, embolsadoras y extractoras de granos viene con el mejor desempeño de los últimos dos años. “En nuestro caso, la actividad creció 30 por ciento en cantidad de máquinas”, destacó Alberto Gaviglio, de Akron.

La fábrica de San Francisco concurre a Agroactiva con su flamante línea de tolvas GranMax, una versión mejorada en cuanto a diseño, capacidad de trabajo y velocidad de descarga de lo que ya hay en el mercado. También presenta en sociedad a su nueva embolsadora, con sistema hidráulico de la bandeja, para confeccionar un silo-bolsa de 100 metros de largo, con un mínimo de personal.

Si bien hay esperanzas de que los precios agrícolas continúen firmes, el crédito bancario será indispensable para que el ritmo de ventas se mantenga. “En los equipos forrajeros tenemos acuerdos para financiar en dólares a dos años, con cero por ciento de interés; a tres años, con 1,9%; y a 4 años, con 3 % de interés”, precisó Gaviglio.

En cuanto a la demanda de tractores también crecerá en el año y superará, según sus fabricantes, las 5.300 unidades. Durante enero y febrero, las ventas arrancaron despacio, pero en marzo aceleraron a muy buen nivel. Es porque el crédito del Banco Nación, durante ese mes, tuvo una tasa de 13,5% en pesos.

“Estimamos para 2016 una producción de 1.500 tractores, por encima de los 1.400 del año anterior”, pronosticó Raúl Giai Levra, presidente de Pauny. Según el empresario, la empresa de Las Varillas tiene asegurada la venta de la producción hasta agosto.

“En el 1er. trimestre, nuestra participación en las ventas llegó al 34 % del mercado en todos los modelos”, afirmó Giai Levra.

La obsolescencia que refleja el parque de tractores a nivel nacional exige una actualización tecnológica. La incorporación de motores más amigables con el ambiente, con menor emisión de gases, es parte de la tendencia que aplican los grandes proveedores.

Los guarismos del semestre podrían haber sido en general más generosos si las exportaciones de poroto de soja no hubiesen caído el 80%, el 50% en aceites, y el 44% los pellets. Lo mismo que el diluvio de abril, que provocó fuertes pérdidas en las empresas agropecuarias, sobre todo en Santa Fe, postergó muchas ventas internas.

Así y todo, en la industria estiman que 2016 volverá a ser de crecimiento frente a indicadores que en 2014 y 2015 no fueron positivos, y que viene de una facturación, en el conjunto de fabricantes de maquinaria agrícola, fue de $ 3.300 millones en 2012 y 5.800 millones en 2013, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

Se trata de 850 empresas, con fuerte presencia de pymes de capital nacional, que se distribuyen entre las provincias de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires mayoritariamente. Generan cerca de 40 mil empleos directos y 50 mil indirectos. El promedio es de 60 empleados cada una y se caracterizan por tener mano de obra calificada.

En consonancia con lo que sucede a nivel país, se consolida la recuperación de uno de los clústers más importantes de la maquinaria agrícola de Argentina, el santafesino, con una participación nacional del 47%, de acuerdo con un informe de IES Consultores. La producción total creció un 10,8% en los primeros 5 meses, en tanto que las ventas de cosechadoras treparon un 3,3 % y las de tractores lo hicieron un 4,1%. Genera 40 mil empleos directos y aproximadamente 50 mil indirectos.

En Córdoba, que tiene el 28% de participación en la torta del país de la maquinaria agrícola y agropartes, el polo fabricante contabiliza cerca de 500 empresas y proporciona empleo directo a 10.400 personas. La mayor densidad de plantas se ubica en el este y sudeste, aunque también registra una fuerte presencia en localidades próximas a la ciudad capital y en el sur.

Finalmente, la provincia de Buenos Aires tiene el 18% del mercado.

Si se toma el total de la industria de la maquinaria agrícola, la cadena de valor mueve alrededor de u$s 1.400 millones. El volumen de mercado representa aproximadamente el 0,40% del PIB doméstico, en tanto que la producción del sector contribuye en 1,5% a la producción industrial nacional.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Urgente 24

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