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#tituloEl capítulo agro en la cumbre del G20titulo# #detalle

A horas del inicio del encuentro de líderes, el sector agroindustrial argentino tiene grandes expectativas en cuanto a los acuerdos y posibles gestos que puedan ocurrir estos días. El agro ha ocupado un rol relevante durante la presidencia argentina del G20.

Tan es así que una las tres prioridades es: “Un futuro alimentario sostenible: mejorando los suelos y aumentando la productividad”. Al respecto, el documento oficial de la presidencia argentina del G20, resalta: “La seguridad alimentaria es un eslabón importante para lograr estabilidad y paz. En ningún otro caso, la seguridad y el desarrollo están tan evidentemente interconectados y se refuerzan mutuamente”, y agrega: “Satisfacer las necesidades nutricionales de las poblaciones futuras requiere una manera sostenible de aumentar la productividad agrícola”. En este sentido, resulta interesante recordar que hasta 2011, la cuestión agrícola no había estado presente en la agenda del G20. La presidencia francesa decidió incorporarla debido a los altos niveles de los precios y a partir de ese año, se le empezó a otorgar importancia dentro de la agenda.

Considerando el escenario que se puede presentar en los próximos días en materia agroindustrial, en diálogo con El Economista, Fernando Vilella, aclaró: “La discusión central tiene que ver con el comercio y el conflicto entre Estados Unidos y China, que no es comercial, sino una guerra por el poder. Allí está centrado el problema, que va derramando cuestiones como la soja y ahí, toca a la Argentina”.

La biblioteca está dividida, hay algunos que consideran que la cumbre del G20 puede ser escenario de la resolución del conflicto entre China y Estados Unidos, y otros que no. Al respecto, el abogado Nelson Illescas de la Fundación Inai, en diálogo con este diario expresó: “Es una oportunidad para que se pongan de acuerdo o por lo menos, bajen un poco el nivel de tensión. En algún momento lo van a tener que hacer, de lo contrario, se va a generar una retracción del comercio, el mundo puede caer en recesión, y eso no beneficia absolutamente a nadie”.

 

En cuanto a las implicancias que tiene esta resolución para Argentina, analizó: “Una de las medidas más fuerte que tomó China fue interrumpir el ingreso de soja estadounidense a su mercado, eso en el corto plazo, nos benefició porque surgió una demanda más fuerte del poroto para Argentina y Brasil generando un premio para la producción radicada en estos países”. Como contrapartida, el problema vino por una presión sobre el crushing porque China no compra harina, sino poroto de soja. En este sentido, Illescas explicó: “Se genera una primarización de las exportaciones, en un contexto en el cual desapareció el diferencial arancelario para los subproductos de la soja, y eso provocó un problema a las aceiteras”.

 

Illescas, advirtió que se trata de una ganancia a corto plazo, dado que en el largo plazo el país puede verse perjudicado y detalló: “Si Xi Jinping y Donald Trump se ponen de acuerdo, y China le vuelve a comprar lo que originalmente adquiría de Estados Unidos, puede suceder que desaparezca la demanda de poroto argentino y nuestro país se quede sin la exportación del poroto y sin el crushing”.

 

En lo que respecta a la relación con el Gigante Asiático, Vilella señaló: “Hay varios acuerdos que van hacer anunciados con ese país en términos de habilitación de productos y de tecnologías que también tienen relevancia”.

 

En relación a la visita de Donald Trump, hay gran expectativa de que se logre un acuerdo para el regreso del biodiésel argentino a ese país. Vale recordar que hace aproximadamente veinte días, el Departamento de Comercio de Estados Unidos comenzó una “revisión” de los derechos antidumping y de los compensatorios aplicados a las importaciones de biodiésel de Argentina. Estas trabas han afectado a las exportaciones argentinas por aproximadamente US$ 1.500 millones anuales.

 

 

 

 

 

 

 

El Economista

 

detalle# #imagenhttp://informeagropecuario.com.ar/wp-content/uploads/2018/11/v_193327_19399975_0.jpgimagen#

El capítulo agro en la cumbre del G20

A horas del inicio del encuentro de líderes, el sector agroindustrial argentino tiene grandes expectativas en cuanto a los acuerdos y posibles gestos que puedan ocurrir estos días. El agro ha ocupado un rol relevante durante la presidencia argentina del G20.

Tan es así que una las tres prioridades es: “Un futuro alimentario sostenible: mejorando los suelos y aumentando la productividad”. Al respecto, el documento oficial de la presidencia argentina del G20, resalta: “La seguridad alimentaria es un eslabón importante para lograr estabilidad y paz. En ningún otro caso, la seguridad y el desarrollo están tan evidentemente interconectados y se refuerzan mutuamente”, y agrega: “Satisfacer las necesidades nutricionales de las poblaciones futuras requiere una manera sostenible de aumentar la productividad agrícola”. En este sentido, resulta interesante recordar que hasta 2011, la cuestión agrícola no había estado presente en la agenda del G20. La presidencia francesa decidió incorporarla debido a los altos niveles de los precios y a partir de ese año, se le empezó a otorgar importancia dentro de la agenda.

Considerando el escenario que se puede presentar en los próximos días en materia agroindustrial, en diálogo con El Economista, Fernando Vilella, aclaró: “La discusión central tiene que ver con el comercio y el conflicto entre Estados Unidos y China, que no es comercial, sino una guerra por el poder. Allí está centrado el problema, que va derramando cuestiones como la soja y ahí, toca a la Argentina”.

La biblioteca está dividida, hay algunos que consideran que la cumbre del G20 puede ser escenario de la resolución del conflicto entre China y Estados Unidos, y otros que no. Al respecto, el abogado Nelson Illescas de la Fundación Inai, en diálogo con este diario expresó: “Es una oportunidad para que se pongan de acuerdo o por lo menos, bajen un poco el nivel de tensión. En algún momento lo van a tener que hacer, de lo contrario, se va a generar una retracción del comercio, el mundo puede caer en recesión, y eso no beneficia absolutamente a nadie”.

 

En cuanto a las implicancias que tiene esta resolución para Argentina, analizó: “Una de las medidas más fuerte que tomó China fue interrumpir el ingreso de soja estadounidense a su mercado, eso en el corto plazo, nos benefició porque surgió una demanda más fuerte del poroto para Argentina y Brasil generando un premio para la producción radicada en estos países”. Como contrapartida, el problema vino por una presión sobre el crushing porque China no compra harina, sino poroto de soja. En este sentido, Illescas explicó: “Se genera una primarización de las exportaciones, en un contexto en el cual desapareció el diferencial arancelario para los subproductos de la soja, y eso provocó un problema a las aceiteras”.

 

Illescas, advirtió que se trata de una ganancia a corto plazo, dado que en el largo plazo el país puede verse perjudicado y detalló: “Si Xi Jinping y Donald Trump se ponen de acuerdo, y China le vuelve a comprar lo que originalmente adquiría de Estados Unidos, puede suceder que desaparezca la demanda de poroto argentino y nuestro país se quede sin la exportación del poroto y sin el crushing”.

 

En lo que respecta a la relación con el Gigante Asiático, Vilella señaló: “Hay varios acuerdos que van hacer anunciados con ese país en términos de habilitación de productos y de tecnologías que también tienen relevancia”.

 

En relación a la visita de Donald Trump, hay gran expectativa de que se logre un acuerdo para el regreso del biodiésel argentino a ese país. Vale recordar que hace aproximadamente veinte días, el Departamento de Comercio de Estados Unidos comenzó una “revisión” de los derechos antidumping y de los compensatorios aplicados a las importaciones de biodiésel de Argentina. Estas trabas han afectado a las exportaciones argentinas por aproximadamente US$ 1.500 millones anuales.

 

 

 

 

 

 

 

El Economista