El lado b de la cosecha récord: alarma en la cadena por la baja proteína de la soja

La baja proteína de la soja que se encuentra entrando al mercado enciende la alarma en relación a la competitividad de uno los principales productos de exportación de la Argentina.Proteína: la mercadería actual casi 2 puntos por debajo de la calidad necesaria para cumplir con el estándar de calidad a nivel global.

Si bien se trata de resultados parciales de una cosecha que recién comenzó a ganar ritmo durante las últimas semanas, la baja proteína de la soja podría generar inconvenientes para cumplir con los compromisos de embarque de un rubro en el que Argentina se posiciona como principal exportador a nivel mundial.

Desde la industria comentaron que se trata de un problema que resta competitividad a la exportación de harina con origen argentino, ya que genera costos extras al tener que acondicionar la mercadería que llega a los puertos para poder cumplir con la base de comercialización.

Estas pérdidas en la calidad de la mercadería repercuten sobre el productor que recibe un precio menor, la industria que disminuye su capacidad de molienda y el país por disminución de las primas de harina argentina implicando una caída importante en los ingresos por exportación.

REPERCUSIONES EN LA CADENA

La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) aclaró que no se trata de un problema que solo afecta a la Argentina, sino que también abarca a los principales países productores a nivel global, comoBrasil, Estados Unidos e incluso Paraguay.

“Uno de los factores que responden a esta menor calidad son las variedades que se utilizan, que apuntan a mayor rendimiento“, aseguran.

En tanto, explicaron que en el proceso de industrialización se le agrega nivel de proteína para transformarla en harina mediante el secado. “Se hace una doble pasada de secado. Se alcanzan los niveles de proteìna pero aumentan los costos, lo que nos resta competitividad“.

Dante Romano, del equipo de análisis de mercado de fyo, señala que si bien se trata de un problema global, la situación actual deja mejor parado a Brasil: “La baja calidad de la soja impacta en el precio de la harina para exportación y en el acceso a mercados”.

Los clientes prefieren comprar en Brasil en donde, si bien la proteína también baja, lo cierto es que se mantiene por encima de Argentina y Estados Unidos.

“La harina de soja se coloca lo mismo, pero el comprador necesita más cantidad para generar el mismo resultado en los forrajes, por eso tiene que comprar más y pide precios más bajos”, explicó el especialista de fyo y profesor de la Universidad Austral. “Esto afecta la capacidad de pago de la exportaicón”, agregó.

RESULTADOS PARCIALES

El INTA Marcos Juárez viene advirtiendo de esta problemática que afecta a la cadena en general: “Es un tema de preocupación para la industria, exportación y para la cadena de la soja en general, por las posibles pérdidas en la exportación de harina proteica y de poroto, por el bajo valor de la proteína que se viene dando en las últimas cosechas

“Las condiciones ambientales en llenado de grano son fundamentales en la expresión de la cantidad de proteína que se correlaciona inversamente con rendimiento”, explicaron desde el INTA Marcos Juárez, desde donde compartieron un relevamiento parcial de los resultados hasta el momento con muestras pertenecen a 62 acopios de la región núcleo sojera.

lado b cosecha record alarma cadena baja proteina soja

El cuadro comparativo campaña 2018/19 versus 2017/18 (soja primera), indica lo siguiente:

lado b cosecha record alarma cadena baja proteina soja

Fuentes consultadas desde la exportación confirmaron las dificultades que existen para alcanzar un estándar de harina que no genere un rechazo en los embarques.

Actualmente este nivel mínimo de tolerancia para el rechazo es del 45,5%, para lo que la soja cosechada debería tener al menos un contenido de proteína del 36,5% en seco, es decir sacando la humedad que tiene el poroto.

Este porcenraje actual que relevó el INTA del 34,3% debemos multiplicarlo por 0,875 para llevar esta calidad a base húmeda, quedando en un 30% de proteína. Ese resultado se debe dividir por el rinde industrial de la harina en el poroto, que se estiman en un 0,7, lo que deriva en un contenido de proteína en harina del 43%.

Esto indica que si bien falta mucho recorrido para finalizar la cosecha, la situación actual no deja de preocupar a la cadena en general.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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