Vassalli enciende motores: el plan para recuperar terreno en el mercado de cosechadoras

La histórica firma santafesina inició en este 2020 una nueva etapa. Dejó atrás un período de incertidumbre y de la mano de un grupo inversor quiere volver al podio de ventas.

El 2020 no será un año más para la emblemática fábrica de cosechadoras Vassalli, asentada en el sur de Santa Fe. Es que luego de un largo período de incertidumbre sobre su continuidad, un grupo inversor cerró su ingreso a la compañía para reactivarla y ponerla nuevamente en la primera línea del mercado de maquinaria agrícola.

No fue un camino fácil. Los problemas iniciaron en 2014, cuando los pagos que llegaban desde Venezuela -Vassalli tenía un acuerdo muy beneficioso con ese país, que le ayudaba a contrarrestar la retraccion de las ventas internas- se empezaron a discontinuar. La firma acumuló una importante deuda con el Banco Nación y cual avalancha se precipitaron las malas noticias.

Rescatada por algunos integrantes de la red de concesionarios en 2017, la crisis tuvo su punto más alto en el primer semestre de 2018, cuando los trabajadores tomaron por 35 días la planta como medida de protesta ante la falta de pago de sus salarios. Sobre el final de ese año volvió a recuperar el control de la sociedad Mariana Vassalli, nieta del fundador, en un episodio digno de un culebrón televisivo.

La flamante dueña se dedicó a mantener la fábrica a flote mientras buscaba inversores para resolver el enorme pasivo (concursado en la Justicia) y lograr el salto de escala que la empresa necesitaba. Hubo incluso reuniones con el embajador de Rusia en Argentina para acercar dinero fresco del gigante euroasiático.

En diciembre pasado se confirmó la aparición de capitales nacionales para el rescate, concretado a través de un acuerdo rubricado con un fideicomiso organizado por Financiamiento Estratégico SA, que tiene como director titular a Oscar Pedro Ferrari, que tuvo un sillón en el directorio del Banco Nación durante el gobierno de Néstor Kirchner. El convenio planteaba el inmediato traspaso de la gestión empresaria.

Sobre el grupo inversor poco se sabe. “No hay nadie conocido”, dijo oportunamente el abogado de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) seccional Rosario Pablo Cerra. Sí trascendió que uno de los inversores es Juan Manuel Collazo, un ex ejecutivo de una de las empresas de Eduardo Eurnekián. Como primera decisión en materia de comunicación, decidieron la contratación de la agencia Zen Consulting, oriunda de Buenos Aires.

El plan

Los nuevos socios se comprometieron a inyectar fondos para la compra de insumos y capacitar al personal, además de saldar la deuda con los 300 trabajadores, que se estima en un total de 30 millones de pesos. Vale agregar que el pasivo que presentó oportunamente ante la Justicia en la solicitud de concurso estaba en 270 millones de pesos.

El acuerdo firmado por Financiamiento Estratégico SA con Vassalli es por un plazo de 2 años y con la modalidad de fasón, es decir la manufactura de un producto por mandato de un tercero. Como objetivo a corto plazo la intención es recuperar capacidad operativa y fabricar entre 2 y 3 cosechadoras por mes.

La intención es llegar a construir 24 máquinas durante 2020 y elevar esa cifra a 36 para el año siguiente. A mediano plazo, la meta es recuperar el 20% del mercado nacional de cosechadoras (hoy el podio lo ocupan John Deere, Case y New Holland). Tales fueron las recomendaciones que hizo la consultora KPMG, que asesoró al fideicomiso que recaló en Firmat.

“Este es un grupo serio cuyo foco es el trabajo”, dijeron a Agrofy News desde el entorno de los nuevos empresarios, aunque adelantaron que habrá muchas novedades en el corto plazo. “Les pedimos un poco de paciencia”, comentaron.

Desde el círculo de Mariana Vassalli señalaron por su parte que el contrato firmado se trabajó entre octubre y diciembre, con operadores que llegaban desde Buenos Aires. Asimismo, contaron que el convenio incluye la posibilidad que los recién llegados se transformen en accionistas mayoritarios en el futuro.

“Hace un año atrás —recordó Romero— estábamos en la planta pasando Navidad en medio de un conflicto y hoy se abre esta posibilidad que genera alivio y esperanzas entre los trabajadores. Tenemos confianza y esperemos que esta gente cumpla con su palabra para sacar adelante la empresa, preservando y generando más trabajo, lo que es fundamental para toda la economía de Firmat“.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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