El campo comenzó a implantar con mayor ritmo la gruesa 2020/21

Las lluvias que dejó el arranque de septiembre y la mejora de precios a nivel internacional motivó el inicio de la siembra de maíz.

Meses atrás las primeras estimaciones mostraban un recorte en la superficie con el cereal, pero los precios comenzaron a repuntar en Estados Unidos gracias al clima adverso y la demanda de China y a nivel local se sumó el elevado compromiso de embarque de la exportación.

Maíz 2020/21

Contexto

La Bolsa de Comercio de Rosario adelantó la semana pasada el inicio de la implantación en la zona núcleo: “Las últimas lluvias destrabaron a las sembradoras de maíz, pero se desplegarán con una febril actividad en la próxima semana”, adelantó.

La BCR destacó además una reactivación de la demanda de fertilizantes: “Este estímulo estaría vinculado a la tendencia de sembrar la misma superficie que en la campaña 2019/20”. Las cotizaciones atractivas a cosecha y las lluvias dispararon el interés por el cereal de verano.

El elemento que se suma como factor de incertidumbre es el súper cepo que instrumentó el Banco Central. Desde Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas y Coninagro alertaron que será importante que se aclare que para los insumos destinados a la producción no habría restricciones. Caso contrario, se podría comenzar a ver inflación en dólares sobre estos productos y un impacto sobre los planteos agrícolas.

El INTA (Centro-sur de Santa Fe) compartió en el inicio de la siembra una serie de estrategias productivas para la campaña 2020/21: “Con un pronóstico que predice una primavera y parte del verano con lluvias escasas, presentamos diversas estrategias productivas para lograr rindes óptimos en la campaña estival por venir”.

Estando en fecha de siembra de maíz de primera, destacan: “En estos momentos tenemos un perfil con poca agua, buena humedad superficial y temperaturas en ascenso pero con mucha incertidumbre hacia adelante, con pronósticos que predicen una primavera y parte del verano con lluvias escasas“.

Considerando estos pronósticos, se debería pensar en estrategias de producción defensivas: “En maíz los tardíos o de segunda ofrecen mayor estabilidad, y en el caso de maíz de segunda, permitirían aprovechar el remanente de fertilidad de un trigo de menor rendimiento que el estimado durante la implantación”.

También agregan que sería importante pensar en diversificar con otras alternativas productivas, como es el caso de sorgo granífero (buenos precios y márgenes) y girasol, competitivo con soja en lotes de mediana productividad.

La Bolsa de Comercio de Santa Fe agregó que como consecuencia de las precipitaciones en toda el área de estudio y la disponibilidad de agua útil en la cama de siembra, continuó a ritmo sostenido y finalizó el proceso de siembra de maíz temprano (de primera) en toda la zona de influencia de las cuencas lecheras presentes en el centro norte santafesino.

La intención de siembra para el destino autoconsumo, se estimó sería similar a la campaña anterior, que fue de 23.400 hectáreas. Pero, gradualmente se fue incorporando superficie con siembra de maíz temprano con fines comerciales, lográndose un grado de avance del 48%, unas 43.200 hectáreas, del total de 90.000 estimadas para este año, un 8,6% inferior a la cifra alcanzada la campaña anterior, que fue de 98.500 hectáreas.

Pablo Ginestet, productor y presidente de la Asociación Rural de Henderson, en el centro-oeste de la provincia de Buenos Aires, coincide en que el repunte en el precio del maíz mejoró el escenario para la siembra, pero advierte que la preocupación es hasta cuándo se puede extender el clima seco.

“Se suman nuevas incertidumbres, como el hecho de saber si vamos a poder contar con los insumos o si van a tener un mayor precio. Es una preocupación adicional al riesgo de precios y climático”, cuenta.

La imagen que comparte Ginestet en su cuenta de Twitter muestra toda la tecnología que aplica el productor en la agricultura: “Cuando hay reglas claras se invierte en tecnología. Se fue adquiriendo en años anteriores. Es fundamental para un maíz de alta productividad, te ayuda a tener una mejor distribución de semillas y a disminuir los riesgos”.

Ginestet agrega que las napas están más altas que lo normal: “El impacto de una posible sequía en la zona va a ser inferior para las siembras tempranas. Van a ayudar porque están a 1 metro. Si la sequía se da en la primavera no va a haber inconvenientes. Si se extiende hasta el verano puede ser un problema”.