Fueron vacunados más de 50 millones de bovinos en la primera campaña de la fiebre aftosa

Las acciones del Senasa permiten mantener una situación epidemiológica estable en la Argentina, sobre todo, teniendo en cuenta el contexto de pandemia por COVID 19. El organismo fue reconocido por la Cámara Argentina de la Industria de Productos Veterinarios (Caprove).

Pronta a su finalización, la presente campaña de vacunación contra la fiebre aftosa da cuenta de la inoculación que recibieron más de 50 millones de bovinos y bubalinos, según informó el Servicio Nacional de Sanidad y calidad Agroalimentaria (Senasa), organismo encargado de la supervisión de la vacunación en todo el país.

Algunas provincias comenzaron más tarde a inocular a sus animales, como los casos de Corrientes, Misiones, Formosa y Chaco, por lo tanto, para ellas, continúa la campaña de vacunación.

Con estos datos que corresponden a la primera campaña de vacunación, las acciones del Senasa permiten mantener una situación epidemiológica estable en la Argentina, sobre todo, teniendo en cuenta el contexto de pandemia por COVID-19.

Por segundo año consecutivo, el Organismo muestra acabadamente la predisposición y accionar de todo el personal y de los entes sanitarios para que no se interrumpiera la vacunación, por lo que el Senasa, recibió el reconocimiento de la Cámara Argentina de la Industria de Productos Veterinarios (Caprove).

Gracias a un trabajo mancomunado por técnicos/as y profesionales de la Dirección General de Laboratorios y Control Técnico (DGLyCT) y del Centro Regional La Pampa – San Luis del Senasa, se logró mantener los controles oficiales de las vacunas contra la fiebre aftosa sobrellevando todas las restricciones y desafíos ocasionados por la pandemia de COVID-19.

La vacunación contra la fiebre aftosa es una acción sanitaria indispensable para mantener el estatus zoosanitario reconocido internacionalmente.

Control de las vacunas

Este proceso se realiza en bovinos en un campo experimental que el Senasa posee en la localidad de Colonia 25 de Mayo (La Pampa) y cuyas acciones se relacionan con las verificaciones oficiales de inocuidad, esterilidad, potencia, pureza y seguridad general.

En tal sentido, este procedimiento oficial es imprescindible para liberar las vacunas para su aplicación, representando una protección para la sanidad animal de Argentina, como para los países a los que se exporta la vacuna antiaftosa.

Para Caprove, estas actividades significaron una “contribución esencial a la sustentabilidad de la ganadería y la seguridad alimentaria”, dado que la vacunación contra la fiebre aftosa es una acción sanitaria indispensable para mantener el estatus zoosanitario reconocido internacionalmente.