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Pese a la sequía, la soja consolidó sus rendimientos

Así lo precisa un informe conjunto realizado por la Bolsa de Comercio de Santa Fe y el Ministerio de la Producción con relación a la situación en el centro norte de la provincia. Las últimas lluvias permitieron optimizar los suelos. Qué ocurrió con el resto de los cultivos.

A partir de un informe realizado por la Bolsa de Comercio de Santa Fe y el Ministerio de la Producción (correspondiente al plazo mediante entre el 11 y 17 de abril), se conoció cuál fue la repercusión del período seco en los rendimientos de la actividad agrícola en el centro norte de la provincia de modo que se asevera que “con tendencia alcista se consolidaron los rendimientos en soja de primera”.

Según se detalla, al 10 de abril se registró la segunda semana de inestabilidad climática y precipitaciones que tuvieron como consecuencia “una buena a muy buena infiltración en los suelos del total de agua caída, considerándose un 100 % de eficiencia y óptima instancia de recuperación y recarga de los perfiles, tras el período seco. Los valores de los registros pluviométricos fluctuaron entre 05 y 50 mm”. Habida cuenta de esa situación, se pudo sostener el proceso de cosecha.

En esa línea, se prevén que, entre este miércoles y el martes 24 de abril, altos porcentajes de humedad y condiciones climáticas inestables para toda la zona referida con temperaturas que oscilarán entre los 19º y los 32º C.

Pérdida

Con relación al maíz temprano, se obtuvo “una pérdida consolidada de la producción de 18%”. La campaña 2017 – 2018 finalizó con una superficie sembrada de 78 mil hectáreas, una superficie cosechada (grano comercial) de 56.500 hectáreas, con un rendimiento promedio de 76,0 qq/ha y una producción de 429.380 toneladas.

Una mala para el arroz

 

En el área arrocera (con excepción de los tres días de precipitaciones), la cosecha fue normal y avanzó un 93% del total del área sembrada. Esto significa unas 29.760 hectáreas con un progreso intersemanal del 8 %. Así es como los rendimientos se mantuvieron estables con rindes de seis mil a 6.500 kg/ha, los niveles de humedad del grano bajaron del 18 %, lo cual aumentó el desgrane espontáneo. No obstante, “desmejoró la calidad industrial por aumento de granos partidos”. Por lo demás y para lo que resta de abril, se estima recolectar el resto de los lotes tardíos, que no influirían en la proyección final.

La característica más importante de la campaña viene de la mano dela abundante radiación solar que repercutió en la calidad comercial del grano. De allí, el dato más significativo: los valores de arroz cáscara obtenidos por parte del productor variaron entre 4,20 y 4,30 pesos por kilo, lo que está por debajo de las expectativas del sector productivo.

Una buena para el algodón

La cosecha del algodón, por su parte, avanzó a ritmo sostenido en correlato con las buenas condiciones climáticas. Hasta la fecha se registra un 40% de avance. Los lotes que sufrieron un poco más la falta de precipitaciones estuvieron en el orden de los 1.600 kg/ha, mientras lotes puntuales con riego superaron los 3.500 kg/ha. Y lotes sin riego, con rendimiento máximo, en valores de 2.900 kg/ha.

Soja temprana (de primera)

Gracias a la inestabilidad, las precipitaciones y la humedad, se detuvo la recolección de la soja temprana de primera. Cuando las condiciones climáticas lo permitieron, se logró un avance que rondó el 45% lo que representa unas 405 mil hectáreas.

En los departamentos del norte, los rendimientos promedios obtenidos fluctuaron entre 10 y 25 qq/ha; en los departamentos del centro, entre 20 y 37 qq/ha con lotes puntuales de entre 40 y 55 qq/ha, y en los departamentos del sur del área de estudio oscilaron entre 38 y 47 qq/ha, con lotes puntuales de 60 qq/ha.

En ese orden, se estima una reducción del 17 % en el rendimiento promedio del área (fluctuaría entre 29 y 29,5 qq/ha, reduciéndose de 6 a 6,5 qq/ha comparados con la campaña anterior, que en dicho cultivo fue de 35,5 qq/ha).

Sorgo, lento pero en avance

 

La humedad del grano de sorgo y la inestabilidad climática ocasionaron que la cosecha se desarrollara de forma lenta y alcanzó un avance del 50% (avanzó tres puntos en la semana). Acorde al estudio, se mantuvo una diferencia significativa diferencia en los rendimientos promedios obtenidos, que fluctuaron entre 20 y 55 qq/ha.

Una mala para la soja tardía

La inestabilidad y las nuevas precipitaciones que se registraron en la semana cubrieron las necesidades de los cultivares de soja tardía. Así, se observó: poco desarrollo de estructuras y stand de plantas, bajas alturas, entresurcos no cerrados, no uniformidad de lotes y mortandad de plantas; además de problemas de crecimiento y generación de hojas (área foliar) en algunos lotes. Estas características serían irreversibles a pesar de las lluvias.

Como efecto de lo descripto, un 80 % del área sembrada presentó diferentes grados de afectación lo que derivaría en el deterioro de los cultivares y, consecuentemente, se verían reflejados en los resultados finales.

No tan mal para el maíz tardío (de segunda)

En cuanto al maíz tardío, los cultivares experimentaron un cambio en la coloración y la turgencia de las hojas. Esto devino de la disponibilidad de agua útil tras las lluvias. Sin embargo, el bajo desarrollo en altura, estructura y uniformidad de plantas, lotes desparejos y stand de plantas por ha, no cambiaría.

Un 80 % del área sembrada presentó estado regular. Esa superficie manifestó distintos grados de afectación y síntomas característicos del estrés hídrico y térmico. El porcentaje restante presenta estado bueno y con bajas consecuencias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Notife.com

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