Los trabajos de recolección registraron un avance intersemanal del 5,4%, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Los primeros rindes relevados en el NOA y el NEA superan ampliamente los promedios históricos, mientras que las condiciones hídricas favorecen el desarrollo de los cultivos que aún permanecen en pie.
La cosecha de trigo comenzó a acelerar su ritmo en el norte de la Argentina y ya alcanza el 6,7% de la superficie apta a nivel nacional, luego de registrar un progreso intersemanal de 5,4 puntos porcentuales, de acuerdo con el último informe semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Las tareas de recolección se concentran actualmente en las regiones del NOA y NEA, donde las precipitaciones registradas durante las últimas semanas demoraron el inicio de la campaña. En comparación con el ciclo anterior, ambas regiones presentan retrasos del 30% y 13%, respectivamente.
Sin embargo, la diferencia interanual del avance nacional es de apenas 1,7 puntos porcentuales. Esta situación responde principalmente a una menor superficie sembrada en el centro y sur del área agrícola, lo que hace que las hectáreas recolectadas en las regiones del norte representen una proporción mayor del total nacional.
Primeros rindes por encima de los promedios históricos
En materia de resultados productivos, los primeros registros muestran perspectivas alentadoras. En el NOA se informa un rendimiento promedio de 16,2 quintales por hectárea, mientras que en el NEA alcanza los 24,4 quintales por hectárea.
En ambas regiones, los rindes superan en más de un 75% el promedio de las últimas cinco campañas, un dato que genera expectativas favorables para el desarrollo de la cosecha.
Buenas condiciones para los lotes que siguen en desarrollo
Por otra parte, el informe señala que el 59% de la superficie que todavía permanece en pie se encuentra en etapas previas al llenado de granos.
Estos cultivos presentan condiciones hídricas entre adecuadas y óptimas, favorecidas por las precipitaciones registradas durante el último fin de semana.
De esta manera, mientras la recolección comienza a ganar ritmo en el norte argentino, las perspectivas productivas continúan dependiendo de la evolución climática y del comportamiento de los cultivos en las principales regiones trigueras del país.










