La Federación de Distribuidores de Insumos Agropecuarios (FeDIA) pidió ser incorporada a las discusiones sobre una nueva Ley de Semillas. Advirtió que el futuro marco normativo debe contemplar a todos los actores de la cadena y destacó el bajo nivel de utilización de semilla fiscalizada en Argentina.
En medio del debate por una nueva Ley de Semillas, la Federación de Distribuidores de Insumos Agropecuarios (FeDIA) reclamó tener participación en las discusiones sobre el futuro marco normativo y sostuvo que es indispensable que todos los eslabones de la cadena productiva estén representados: obtentores, semilleros multiplicadores, productores y el Estado.
El planteo fue realizado durante el lanzamiento de una campaña nacional de concientización sobre la importancia del uso de semilla fiscalizada, una iniciativa que la entidad impulsa junto con sus seis cámaras regionales, con el objetivo de informar sobre los procesos de producción y control de calidad y promover una mayor utilización de estos materiales.
Uno de los datos que encendió el debate es el nivel de adopción de semilla fiscalizada en soja. Según cifras del Instituto Nacional de Semillas (INASE), durante la campaña 2025/26 alcanzó apenas el 19,16% de la superficie sembrada.
Desde FeDIA consideran que existe un amplio margen para mejorar ese indicador y señalaron la diferencia con otros países productores, donde la utilización de semilla certificada supera el 70% en Brasil y el 90% en Estados Unidos, de acuerdo con los datos difundidos por la entidad.
Los multiplicadores quieren estar en la mesa de negociación
El presidente de FeDIA, Gabriel González, cuestionó que las conversaciones sobre la futura legislación no estén incluyendo a todos los sectores involucrados en la actividad semillera.
«El Gobierno dice que está hablando con los semilleros y los productores, pero con quien realmente está hablando es con los obtentores, que son los generadores de la genética», sostuvo.
En ese sentido, remarcó el papel de los semilleros multiplicadores dentro del sistema productivo y comercial: «Como semilleros multiplicadores tenemos que ser parte de la mesa de análisis y debate, ya que tomamos riesgos y somos los que garantizamos la distribución. Somos la conexión entre los obtentores y el productor. Y hoy no estamos siendo parte de la discusión».
La Federación considera que los multiplicadores cumplen una función estratégica de intermediación entre quienes desarrollan las variedades y los productores que finalmente las incorporan a sus planteos agrícolas. Su tarea comprende la multiplicación de la genética, la producción a escala, el acondicionamiento y la comercialización de semillas fiscalizadas.
Por su parte, el vicepresidente de FeDIA, Pablo Bertone, señaló que la producción de semillas implica riesgos agronómicos y económicos, por lo que consideró necesario reconocer los derechos de los obtentores sin dejar de lado a los demás participantes del sistema.
«Queremos reconocer al obtentor, pero en una ley de semillas tienen que sentarse todos los eslabones de la cadena para encontrar un punto de equilibrio para que el sistema funcione», expresó.
Una campaña para promover la semilla fiscalizada
Bajo el lema «Semillas fiscalizadas, seguridad y calidad desde el origen», FeDIA puso en marcha una campaña nacional que cuenta con la participación de seis cámaras regionales: Cedasaba, Cedasac, Cadiat, Cepia, Cepial y Ceamen.
La iniciativa busca explicar las diferentes etapas que intervienen en la producción de semillas fiscalizadas, desde la planificación y el seguimiento del cultivo hasta la cosecha, clasificación y preparación final.
Estos procedimientos, bajo la fiscalización del INASE, permiten garantizar aspectos fundamentales como la identidad varietal, la pureza física, la sanidad y la calidad fisiológica de los materiales.
Desde la entidad destacaron que la utilización de semilla fiscalizada constituye una herramienta fundamental para fortalecer la trazabilidad, mejorar la transparencia comercial y brindar mayores garantías a los productores.
Un debate clave para el futuro de la producción
La discusión por una nueva Ley de Semillas vuelve a poner sobre la mesa uno de los temas centrales para la agricultura argentina: cómo equilibrar el reconocimiento de la propiedad intelectual de quienes desarrollan nuevas variedades con los intereses y responsabilidades de los distintos actores que participan en el sistema.
Para FeDIA, cualquier modificación del marco normativo deberá contemplar la realidad de toda la cadena, incluyendo a los multiplicadores, que asumen riesgos productivos y cumplen un papel determinante para que la genética llegue al campo.
El desafío será alcanzar una legislación que promueva la inversión en investigación y desarrollo, incentive la utilización de semilla fiscalizada y, al mismo tiempo, garantice reglas claras y equilibradas para todos los participantes de la actividad.











