Campaña agrícola 2026/2027: buenas perspectivas productivas, pero preocupación por el aumento de los costos

La mayor disponibilidad de agua y la influencia del fenómeno El Niño generan expectativas favorables para la próxima campaña agrícola. Sin embargo, el encarecimiento del gasoil, los fletes y la mano de obra amenaza con reducir la rentabilidad de los productores. Un informe de Coninagro advierte que el crecimiento de la producción no necesariamente se traducirá en mejores resultados económicos.

La campaña agrícola 2026/2027 comienza con perspectivas productivas alentadoras. Las condiciones de humedad en los suelos y la presencia del fenómeno climático El Niño configuran un escenario favorable para los principales cultivos, en un contexto en el que las proyecciones anticipan una cosecha récord, de acuerdo con las estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Sin embargo, detrás de las expectativas de una mayor producción aparece una preocupación que vuelve a instalarse en el sector agropecuario: el incremento de los costos operativos y su impacto sobre la rentabilidad de las explotaciones.

Un informe de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) advierte que el aumento esperado en los volúmenes de cosecha no garantiza una mejora en los resultados económicos. Por el contrario, el encarecimiento de insumos y servicios está deteriorando la capacidad de compra de los principales granos frente a distintos componentes de la estructura productiva.

El poder de compra de los granos, bajo presión

El análisis de las relaciones insumo-producto elaborado por Coninagro muestra que durante septiembre la capacidad de compra de la soja y el maíz se redujo frente a varios de los principales costos de la actividad agropecuaria.

La situación responde a que los gastos avanzaron a un ritmo superior al de los precios que reciben los productores por sus granos, especialmente en rubros vinculados con el combustible, el transporte y la mano de obra rural.

En su informe mensual, la entidad evaluó la evolución del poder adquisitivo de siete productos representativos de la producción argentina: soja, maíz, trigo, ternero, novillito, leche y yerba mate.

El indicador permite determinar cuántas unidades de cada producto se necesitan para adquirir insumos, afrontar costos operativos o realizar inversiones. Entre los conceptos analizados se encuentran herbicidas, fletes, maquinaria y otros componentes esenciales para sostener la actividad.

El objetivo es seguir la evolución de la relación entre los precios que reciben los productores y los valores que deben afrontar para mantener sus establecimientos en funcionamiento.

La soja y el maíz, con subas insuficientes

De acuerdo con el relevamiento, durante septiembre los precios disponibles de ambos cultivos registraron incrementos interanuales, aunque esas mejoras no alcanzaron para compensar la presión ejercida por determinados costos.

La soja alcanzó los US$ 371,1 por tonelada, lo que representa un incremento del 19% respecto del mismo período del año anterior. Por su parte, el maíz se ubicó en US$ 196,6 por tonelada, con una suba interanual del 9%.

Sin embargo, la evolución de los gastos terminó reduciendo el poder adquisitivo de ambos cultivos.

El impacto fue particularmente significativo en el maíz, que necesita una mayor cantidad de kilos para cubrir distintos gastos operativos, especialmente aquellos relacionados con el combustible, el transporte y el trabajo rural.

Más producción no significa necesariamente mayor rentabilidad

El escenario plantea un desafío para los productores de cara a la nueva campaña. Si bien las condiciones climáticas permiten proyectar buenos resultados productivos, la ecuación económica continúa condicionada por la evolución de los costos y los precios agrícolas.

En este contexto, el volumen de producción será solamente una parte de la ecuación: la rentabilidad dependerá también de cuánto cueste producir, cosechar y trasladar los granos hasta los mercados y terminales portuarias.

Coninagro también destacó que estos indicadores pueden consultarse de manera gratuita e interactiva a través del Monitor Agropecuario, una herramienta que permite seguir la evolución de las relaciones insumo-producto y analizar la competitividad de las distintas actividades.

La advertencia es clara: la campaña 2026/2027 puede ofrecer una cosecha excepcional, pero el verdadero desafío será transformar ese potencial productivo en mejores resultados económicos para el productor.

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