a cosecha de soja entra en su etapa final y se encamina a una producción de 50,1 millones de toneladas
La campaña argentina de soja 2025/26 transita su tramo decisivo, con un avance de cosecha que ya alcanza el 98% de las 16,8 millones de hectáreas sembradas, según el último Panorama Agrícola Semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
De acuerdo con el informe, únicamente resta recolectar los últimos lotes ubicados principalmente en el centro y sur de la provincia de Buenos Aires, donde las persistentes condiciones de humedad y la falta de piso continúan dificultando el ingreso de las cosechadoras. Esta situación ha provocado demoras en la finalización de la campaña, aunque sin modificar las expectativas de producción nacional.
El relevamiento indica que el rendimiento promedio nacional alcanza los 31,6 quintales por hectárea, reflejando una campaña con resultados muy positivos en gran parte del país. Entre las regiones más destacadas sobresale el NOA, donde el rendimiento promedio llegó a 31,9 quintales por hectárea, marcando un récord histórico para esa zona.
También se registró un desempeño sobresaliente en el Norte de La Pampa y Oeste de Buenos Aires, con un promedio de 40,7 quintales por hectárea en soja de primera, el valor más alto registrado para esa región. En el caso de la soja de segunda, el mismo sector volvió a establecer un nuevo máximo histórico, con un rendimiento promedio de 31,3 quintales por hectárea.
Estos resultados reflejan el buen comportamiento del cultivo durante gran parte del ciclo agrícola y consolidan una campaña que se ubica entre las mejores de los últimos años en varias regiones productivas del país.
Frente a este panorama, la Bolsa de Cereales mantuvo sin modificaciones su estimación de producción nacional en 50,1 millones de toneladas, un volumen que fortalece las perspectivas de exportación, la actividad de la industria aceitera y el ingreso de divisas para la economía argentina.
Con la cosecha próxima a concluir, el sector agropecuario comienza a concentrar su atención en la planificación de la próxima campaña, mientras el mercado sigue de cerca la evolución de los precios internacionales, las condiciones climáticas y las políticas económicas que influirán en las decisiones de siembra para el nuevo ciclo agrícola.
