Feedlots con alta ocupación, menor reposición y señales de enfriamiento en el mercado ganadero
El negocio ganadero argentino atraviesa una etapa de contrastes. Mientras los establecimientos de engorde a corral continúan operando con uno de los niveles de ocupación más elevados de los últimos años, comienzan a aparecer indicadores que reflejan una desaceleración en la reposición de hacienda, un menor movimiento de terneros y una tendencia bajista en los precios de referencia del mercado.
De acuerdo con los últimos datos difundidos por el SENASA, al 1° de julio los feedlots del país alojaban 2.170.355 bovinos, una cifra que representa un crecimiento del 6% respecto del mismo período del año pasado y constituye el segundo registro más alto de la serie histórica. Sin embargo, el stock mostró una leve disminución en comparación con el mes anterior.
Durante junio ingresaron a los corrales 354.461 animales, un volumen que cayó más del 22% tanto frente a mayo como en relación con junio de 2025. En sentido contrario, los egresos alcanzaron 412.261 cabezas, aumentando un 6,5% respecto del mes previo. Como consecuencia, el índice de reposición descendió a 0,86, el valor más bajo registrado en lo que va de 2026, una señal que comienza a ser observada con atención por el sector.
Menor movimiento de terneros
Otro dato que refleja el cambio de escenario fue la fuerte reducción en el traslado de terneros y terneras destinados a cría e invernada. Durante junio se movilizaron menos de 500.000 animales, muy por debajo de los casi 1,2 millones registrados en igual mes del año pasado.
Gran parte de esta disminución responde a las modificaciones implementadas por el SENASA sobre las excepciones contempladas en la Resolución 1259/2023. Desde este año, el traslado de bovinos y bubalinos sin vacunar quedó limitado únicamente a la primera campaña anual de vacunación, eliminándose esa posibilidad durante la campaña de menores iniciada el 8 de junio en la región central del país.
El novillo también pierde valor
En paralelo, el mercado de hacienda continúa mostrando una corrección en los valores. El Índice Novillo del Mercado Agroganadero de Cañuelas (INMAG) registró en junio una caída del 1,3%, acumulando así tres meses consecutivos de retrocesos.
Luego de alcanzar un máximo de $4.445,02 por kilo en marzo, el indicador cerró junio en $4.164,56, lo que representa una baja del 6,3% durante el segundo trimestre.
Si bien el índice mantiene una variación positiva del 2% en el primer semestre del año, ese incremento resulta ampliamente inferior a la inflación mayorista estimada para el mismo período, que supera el 15%, reflejando una pérdida del poder de compra del valor de la hacienda.
El mercado internacional también muestra cambios
En el plano externo, el mercado mundial de la carne vacuna comenzó a dar señales de moderación. Según el índice de precios de la FAO, junio interrumpió una racha de cinco meses consecutivos de aumentos, registrando una baja cercana al 1%.
La cotización pasó de 155,6 puntos en mayo —máximo histórico— a 154,1 puntos en junio. El principal factor fue el descenso de los precios en Australia, favorecido por una mayor disponibilidad de carne para exportación. En Brasil, en tanto, las cotizaciones permanecieron prácticamente estables debido a una desaceleración de la demanda china.
A pesar de este retroceso mensual, los precios internacionales de la carne vacuna continúan ubicándose aproximadamente 12% por encima de los registrados hace un año, comportamiento similar al observado en la carne ovina.
Por su parte, la carne aviar mantiene una mejora interanual del 7%, mientras que la carne porcina continúa siendo la excepción, con valores que permanecen alrededor de un 12% por debajo de los registrados en igual período del año anterior.
En este escenario, el índice general de precios de la carne elaborado por la FAO promedió 131 puntos durante junio, marcando un incremento del 4% interanual y consolidándose en uno de los niveles más elevados de la serie histórica.
Un mercado que busca equilibrio
Los datos reflejan un mercado ganadero que comienza a mostrar señales de ajuste. La elevada ocupación de los feedlots convive con una menor reposición de animales, un descenso en el movimiento de terneros y una corrección en los precios del novillo. A nivel internacional, si bien los valores siguen siendo favorables respecto del año pasado, aparecen las primeras señales de estabilización tras varios meses de fuertes subas.
Para los productores, la evolución del consumo interno, la demanda de exportación, el comportamiento del clima y los costos de alimentación serán factores determinantes para definir la rentabilidad del negocio durante la segunda mitad de 2026.
