Puerto Quequén abre una nueva etapa: el desafío ahora es transformar la designación en gestión
La definición del Gobierno bonaerense sobre la conducción del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén pone punto final a varios meses de interinidad y abre una nueva etapa para una institución que, mucho más allá de sus límites administrativos, resulta determinante para el futuro económico de Necochea y de toda la región.
Ernesto Povilaitis será el nuevo presidente del Consorcio. La decisión ya está tomada y sólo resta la firma del decreto correspondiente por parte del gobernador Axel Kicillof, trámite que permitirá formalizar su designación, con vigencia retroactiva al 25 de agosto.
No es un cambio menor. Puerto Quequén es una pieza estratégica de la economía del sudeste bonaerense. Por sus muelles pasa buena parte de la producción que se genera en nuestros campos y que, finalmente, encuentra en el comercio exterior su destino. Cada decisión que se toma en el puerto termina teniendo consecuencias sobre productores, transportistas, trabajadores, empresas exportadoras, contratistas y una extensa red de servicios.
Por eso, más allá de los nombres, lo verdaderamente importante comienza ahora.
Una conducción que deberá recuperar previsibilidad
La salida de María Jimena López y el posterior período de conducción provisoria dejaron abierta una pregunta que durante meses estuvo presente en la comunidad portuaria y productiva: ¿hacia dónde se encaminaría Puerto Quequén?
La designación de Povilaitis permite cerrar esa etapa. Pero una cosa es ocupar formalmente la presidencia y otra, bastante más exigente, es construir una gestión capaz de responder a las necesidades que plantea el puerto.
El propio futuro titular del Consorcio habló de una etapa de normalización. Y probablemente allí esté una de las primeras tareas: recuperar previsibilidad, ordenar prioridades y establecer una agenda de trabajo que permita mirar más allá de la coyuntura.
Un puerto no puede pensarse solamente desde la administración cotidiana. Necesita planificación, inversiones, infraestructura, eficiencia logística y una visión estratégica que contemple el crecimiento de la producción regional y las exigencias de los mercados internacionales.
El puerto no es solamente de Quequén
Existe además una cuestión que no debería perderse de vista.
Puerto Quequén está en Necochea, pero su área de influencia excede ampliamente al distrito. Es el puerto natural de una importante región agrícola y su funcionamiento está directamente relacionado con la competitividad de numerosos establecimientos productivos del sudeste bonaerense.
Por eso, cuando hablamos del puerto, hablamos también de los caminos rurales, del transporte, de la infraestructura, de los costos logísticos, de la conectividad y de las condiciones que permiten que una tonelada producida en el interior llegue a los mercados del mundo.
La competitividad de la producción comienza mucho antes de que el cereal llegue a la terminal portuaria.
Una relación que deberá ser estratégica
En este escenario, la relación entre el Consorcio y la Municipalidad de Necochea será otro de los aspectos centrales de la nueva etapa.
Povilaitis adelantó su intención de trabajar coordinadamente con el gobierno municipal. Es una señal que debe ser valorada, porque el desarrollo portuario y el desarrollo de la ciudad no deberían transitar caminos separados.
Necochea necesita que Puerto Quequén crezca, pero también necesita que ese crecimiento genere oportunidades para la comunidad, fortalezca el empleo, movilice inversiones y contribuya al desarrollo de toda la economía local.
La coordinación institucional, entonces, no debería limitarse a una buena relación entre funcionarios. Tiene que traducirse en objetivos concretos y políticas que permitan aprovechar plenamente el potencial que representa tener un puerto de estas características.
El verdadero examen empieza ahora
La designación de Ernesto Povilaitis puede cerrar una etapa de incertidumbre, pero también abre una etapa de expectativas.
El sector productivo necesita un puerto eficiente. Los trabajadores necesitan previsibilidad. Las empresas necesitan reglas claras. Los productores necesitan competitividad. Y Necochea necesita que Puerto Quequén sea cada vez más un motor de desarrollo y no solamente un lugar por donde salen los granos.
El desafío, por lo tanto, será convertir la decisión política en resultados concretos.
La firma del decreto será apenas el primer paso. Después vendrá lo más importante: gestionar.
Y será en las decisiones de los próximos meses —en las inversiones, en la eficiencia operativa, en la infraestructura, en la relación con la comunidad y en la capacidad de proyectar el puerto hacia el futuro— donde se podrá medir realmente el comienzo de esta nueva etapa.
Puerto Quequén tiene una oportunidad. La región también.
Ahora habrá que demostrar, con hechos, que esa oportunidad puede transformarse en crecimiento.
