El maíz argentino amplió sus fronteras

El maíz argentino amplió sus fronteras

El maíz dejó de ser un cultivo exclusivo de las zonas más productivas de la Pampa Húmeda. En las últimas décadas, la incorporación de nuevas tecnologías permitió extenderlo hacia regiones con suelos más complejos, menor disponibilidad de agua y lluvias irregulares.

Según Gustavo Maddonni, docente de Cerealicultura e investigador del CONICET y de la Facultad de Agronomía de la UBA, uno de los principales cambios fue la adopción de la siembra tardía, que desplaza la floración hacia el final del verano y permite evitar los períodos de mayor calor y estrés hídrico.

A esto se sumó la biotecnología, especialmente la tecnología Bt, que protegió al cultivo de plagas y permitió que esta estrategia fuera viable a gran escala.

El resultado fue un fuerte crecimiento de la producción: el área sembrada pasó de unas 3 a más de 8 millones de hectáreas, mientras que la cosecha nacional creció de alrededor de 20 a 60 millones de toneladas.

El avance del maíz modificó el mapa productivo argentino, ganó espacio frente a la ganadería extensiva y permitió diversificar zonas dominadas históricamente por la soja.

La combinación de investigación científica, mejoramiento genético e innovación tecnológica permitió producir maíz en ambientes donde antes parecía imposible obtener rendimientos competitivos.

En definitiva, la tecnología y el conocimiento científico transformaron al maíz en un cultivo con cada vez menos fronteras productivas en la Argentina.

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