Puerto Quequén no puede quedar afuera del futuro ferroviario

Puerto Quequén no puede quedar afuera del futuro ferroviario

La nueva extensión de la concesión de Ferroexpreso Pampeano vuelve a poner sobre la mesa una discusión que la Argentina lleva demasiado tiempo postergando: qué ferrocarril necesita el país para acompañar a una producción que pretende crecer, exportar y generar divisas.

La continuidad del servicio puede ser necesaria para garantizar el funcionamiento de una red estratégica. Pero una nueva prórroga no puede convertirse, una vez más, en la excusa para seguir demorando las decisiones de fondo.

Porque detrás de cada vía hay producción. Y detrás de cada tonelada transportada hay productores, trabajadores, empresas y regiones enteras que dependen de una logística eficiente.

En ese escenario, Puerto Quequén no puede quedar afuera.

El sudeste bonaerense tiene una enorme capacidad productiva y cuenta con una ventaja que no todos los territorios tienen: un puerto cercano, con salida directa a los mercados internacionales. Pero esa ventaja geográfica solamente se transforma en competitividad cuando existe una infraestructura acorde.

No alcanza con producir. Hay que poder transportar la producción hasta el puerto en tiempo y forma y a costos razonables.

Por eso, el futuro ferroviario nacional también debe mirarse desde Quequén.

La recuperación y modernización de los ramales que permitan acercar cargas al puerto debería formar parte de una estrategia integral. Ferrocarril, rutas, caminos rurales, accesos portuarios y terminales deben funcionar como partes de un mismo sistema logístico.

Hoy, cada vez que una cosecha importante debe movilizarse, el transporte automotor termina absorbiendo una enorme cantidad de carga. Eso significa más presión sobre las rutas, mayores costos y una dependencia excesiva de un único modo de transporte.

El ferrocarril puede y debe ser una alternativa.

Y aquí aparece una cuestión central: el Estado nacional tiene que definir qué hará con la infraestructura ferroviaria, quién la administrará y qué inversiones está dispuesto a realizar.

El debate sobre el acceso abierto puede ser parte de esa discusión. Permitir que diferentes operadores utilicen las vías bajo reglas transparentes podría generar competencia y ampliar las alternativas para el transporte de cargas. Pero ningún esquema funcionará si las vías continúan deteriorándose o si no existe un programa serio de inversiones.

Para Necochea y Quequén, la cuestión no es menor.

El crecimiento de Puerto Quequén necesita ser acompañado por una logística moderna. Si queremos que el puerto incremente su movimiento y consolide su papel como salida natural de la producción del sudeste bonaerense, también debemos preguntarnos cómo llegará esa producción hasta sus muelles.

El tren debe volver a ser parte de esa respuesta.

No se trata solamente de recuperar una infraestructura del pasado. Se trata de pensar el futuro.

Una conexión ferroviaria eficiente con Puerto Quequén permitiría fortalecer la competitividad regional, aliviar el tránsito pesado sobre las rutas, reducir costos logísticos y ofrecer nuevas posibilidades a productores y empresas.

También significaría darle a la región una herramienta estratégica para crecer.

Por eso, la nueva prórroga de Ferroexpreso Pampeano debería ser aprovechada para abrir una discusión mucho más profunda. El Gobierno nacional debe explicar cuál es su plan para la red ferroviaria de cargas y, fundamentalmente, qué lugar ocuparán las regiones productivas y los puertos como Quequén dentro de esa planificación.

No podemos seguir pensando el sistema ferroviario únicamente desde Buenos Aires o desde los grandes centros industriales.

Hay que mirar también hacia el interior productivo.

Hay que mirar hacia los campos.

Hay que mirar hacia los puertos.

Y hay que mirar hacia Quequén.

Puerto Quequén tiene producción detrás, tiene una región que lo sostiene y tiene un enorme potencial exportador. Lo que necesita ahora es que la infraestructura acompañe ese potencial.

La Argentina necesita ferrocarriles modernos. El campo necesita logística competitiva. Y el sudeste bonaerense necesita que sus ventajas naturales se conviertan en verdaderas ventajas económicas.

Por eso, esta nueva prórroga no debería ser el final de una discusión.

Debería ser el comienzo de una política concreta para recuperar el ferrocarril, integrar la producción con los puertos y garantizar que Puerto Quequén tenga el lugar que merece en la logística nacional.

Porque si el objetivo es producir más y exportar más, Quequén no puede quedar mirando pasar los trenes. Tiene que volver a ser parte del recorrido.

admin

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