Una nueva herramienta digital propone transparentar las operaciones, verificar la calidad de la mercadería antes de su despacho y establecer reglas comerciales claras entre productores y compradores. La iniciativa apunta a mejorar la rentabilidad y reducir los conflictos en una actividad que moviliza miles de toneladas en distintas regiones del país.
La comercialización de papa en la Argentina enfrenta desde hace décadas un problema que afecta directamente la rentabilidad de los productores: la incertidumbre al momento de vender y entregar la mercadería. En muchos casos, los camiones parten con unas 28 toneladas de producto y recorren más de 1.000 kilómetros sin contar con mayores garantías contractuales que un acuerdo telefónico.
La situación suele resolverse recién cuando el vehículo llega al depósito del comprador, donde se evalúa la calidad de la mercadería. En ese momento pueden surgir diferencias por el estado del producto, reclamos sin respaldo documental, demoras y camiones detenidos, con costos adicionales que terminan reduciendo los márgenes económicos de la operación.
Frente a esta problemática, nació Alagro, una plataforma digital de gestión comercial que busca conectar directamente a los productores con industrias, supermercados, mercados concentradores y mayoristas, mediante un sistema que incorpora controles previos, trazabilidad y condiciones comerciales definidas antes de concretar el envío.
La iniciativa apunta a modernizar una actividad de gran importancia para las economías regionales, que, según los datos difundidos sobre el proyecto, involucra unas 80.000 hectáreas y moviliza más de 200 camiones diarios.
Una iniciativa vinculada al conocimiento del sector
Alagro fue concebida por Santino Calcaterra, de 20 años, quien creció en contacto con la actividad junto a su padre, Fabio Calcaterra, de extensa trayectoria en la industrialización y el desarrollo agrícola de la papa.
El proyecto cuenta también con la participación de Julián Sanclemente, Pablo Blanco y Santiago Peralta, fundadores de Alprestamo, un marketplace de productos financieros.
La propuesta combina el conocimiento de la actividad agropecuaria con herramientas tecnológicas para resolver dificultades habituales de la comercialización, especialmente aquellas relacionadas con la falta de información verificable antes de que la mercadería salga del establecimiento.
Cómo funciona la plataforma
El sistema establece distintas etapas de control para que tanto el vendedor como el comprador conozcan las condiciones de la operación antes de iniciar el traslado.
Publicación y validación de la oferta. El productor registra la mercadería que desea comercializar, detallando la variedad, la cantidad disponible, la ubicación del lote y la presentación del producto. Para operar, debe acreditar su identidad fiscal y contar con el RENSPA vigente, el registro sanitario correspondiente a su actividad productiva.
Inspección en el establecimiento. Uno de los principales diferenciales de Alagro consiste en realizar la revisión técnica en origen. Antes de autorizar la salida del camión, un inspector se traslada hasta el lote para verificar aspectos como el calibre, la variedad, la presencia de defectos, la presentación y el volumen real de la mercadería.
Un informe digital antes del despacho. Los resultados de la inspección se incorporan a la plataforma para que el comprador pueda revisarlos antes de autorizar el traslado. De esta manera, si el producto no reúne las condiciones acordadas, la operación puede detenerse antes de que el camión emprenda el viaje.
El procedimiento busca evitar gastos innecesarios de transporte, reducir las demoras y prevenir desacuerdos que, en el sistema tradicional, muchas veces aparecen cuando la carga ya llegó a destino.
Condiciones comerciales previamente establecidas. La plataforma también permite definir por anticipado aspectos fundamentales de la operación, como las tolerancias de merma, los costos del flete y los plazos para presentar eventuales reclamos. El objetivo es disminuir las interpretaciones contradictorias y brindar mayor previsibilidad a las partes.
Además, el sistema construye un historial comercial o score basado en la calidad de la mercadería entregada y el cumplimiento de los controles. De esta manera, los productores que mantienen estándares de calidad y cumplen con los compromisos asumidos podrían ampliar su cartera de clientes y acceder a nuevas oportunidades comerciales.
Tecnología para mejorar la transparencia
La incorporación de herramientas digitales a la comercialización agropecuaria representa un paso hacia operaciones más ordenadas, con información disponible y responsabilidades definidas desde el comienzo.
En una actividad donde la distancia entre los establecimientos productivos y los centros de consumo puede ser considerable, conocer previamente las características de la mercadería constituye una ventaja económica concreta. No se trata solamente de vender un producto, sino de reducir los riesgos asociados a su traslado y entrega.
Para los productores, la posibilidad de contar con condiciones documentadas y controles anticipados puede significar una mayor seguridad al momento de comprometer su producción. Para los compradores, disponer de información verificable permite planificar mejor la recepción y reducir las diferencias sobre la calidad de lo adquirido.
Un desafío para la comercialización agropecuaria
El desarrollo de Alagro refleja una tendencia creciente en el sector agropecuario argentino: la búsqueda de soluciones tecnológicas para mejorar la eficiencia comercial, fortalecer la transparencia y reducir los costos derivados de procedimientos tradicionales.
El desafío será consolidar la herramienta entre productores y compradores, generar confianza y demostrar que los controles previos y la digitalización pueden traducirse en operaciones más eficientes.
En definitiva, modernizar la comercialización también significa defender la rentabilidad del productor. Cuando las condiciones de venta son claras, la calidad puede verificarse antes del despacho y los reclamos cuentan con reglas definidas, disminuye la incertidumbre y mejora la posibilidad de construir relaciones comerciales duraderas.
En una cadena productiva que depende de la calidad, la logística y el cumplimiento de los acuerdos, la tecnología puede convertirse en una aliada estratégica para reducir pérdidas, ampliar mercados y fortalecer la competitividad de la producción argentina








