La carne vacuna perdió participación en la mesa de los argentinos frente al pollo y al cerdo, impulsada por el aumento de sus precios y una menor oferta de hacienda. Sin embargo, los cortes argentinos continúan siendo más económicos que en la mayoría de los países productores analizados.
Según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), entre agosto de 2025 y julio de 2026 el consumo aparente por habitante fue de 46,7 kilos anuales de carne vacuna, frente a 47 kilos de pollo y 20,1 kilos de cerdo. De esta manera, el pollo superó por primera vez a la carne bovina en esta comparación.
La diferencia de precios explica parte del cambio: mientras los cortes vacunos aumentaron un 13,3% real en los doce meses hasta agosto de 2026, el pollo y el cerdo bajaron alrededor de un 4%, también en términos reales.
A esto se suma la menor disponibilidad de animales para faena y una demanda internacional más firme, factores que presionan sobre los valores de la hacienda y repercuten en el mercado interno. La recuperación del rodeo bovino requiere tiempo, debido a los ciclos productivos más largos, a diferencia del pollo y el cerdo, que permiten responder con mayor rapidez.
En el mercado internacional, una comparación de la Fundación Mediterránea ubicó el precio promedio de una canasta de cortes vacunos argentinos en 13,13 dólares por kilo, por debajo de Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. No obstante, Brasil y Paraguay registraron valores inferiores a los argentinos.
El panorama refleja una doble realidad: mientras la carne vacuna pierde espacio en el consumo interno por su encarecimiento relativo, la exportación continúa ofreciendo oportunidades para el sector.
El desafío será equilibrar la demanda externa con el abastecimiento local y recuperar la producción ganadera, para que la carne vacuna conserve su lugar tradicional en la alimentación de los argentinos sin perder competitividad en los mercados internacionales.








