La crecida del río Paraná, las lluvias en las cuencas altas y el avance del fenómeno de El Niño impulsaron un operativo de emergencia para trasladar animales hacia zonas seguras. Desde agosto se concretaron 1.608 movimientos de vacunos evacuados, con asistencia técnica, sanitaria y logística.
Ante el aumento del caudal del río Paraná y el riesgo de inundaciones en las zonas insulares, el Gobierno de Santa Fe intensificó las tareas de asistencia a los productores ganaderos para trasladar animales hacia tierras altas y reducir las pérdidas que podría ocasionar la creciente.
El operativo contempla asistencia técnica, coordinación territorial y apoyo logístico, en un escenario condicionado por las lluvias registradas en las cuencas superiores y la apertura de compuertas de las represas de Yacyretá e Itaipú.
Desde el Ministerio de Desarrollo Productivo de Santa Fe, conducido por Gustavo Puccini, destacaron que la intervención estatal, junto con la respuesta de los productores, permitió reducir en más del 70% la cantidad de ganado expuesto en zonas bajas e inundables.
MENOS ANIMALES EN LAS ZONAS DE RIESGO
De acuerdo con el último informe del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), con datos al 19 de octubre de 2026, permanecían en las islas de jurisdicción santafesina 181.798 bovinos y 8.908 equinos utilizados para tareas de trabajo.
La cifra representa una reducción considerable respecto del relevamiento realizado a comienzos de agosto, cuando se contabilizaron más de 709.300 animales bajo amenaza, entre ellos 660.993 vacunos distribuidos en más de 6.100 unidades productivas costeras.
Los departamentos de Garay y San Javier concentran buena parte de las tareas de traslado hacia sectores continentales con mejores condiciones de seguridad.
La ganadería en las islas del Paraná está históricamente vinculada con los ciclos naturales del río. Sin embargo, después de una prolongada sequía y de una etapa de escasos repuntes en los niveles de agua, la recuperación del caudal plantea nuevos desafíos para los establecimientos ganaderos.
La acumulación de animales en pastizales ribereños durante el período seco incrementa la necesidad de planificar los movimientos y anticiparse a los escenarios de creciente.
En este contexto, la coordinación entre los organismos públicos y los productores resulta fundamental para evitar que los animales queden aislados, garantizar su alimentación y preservar las condiciones sanitarias durante los traslados.
FLEXIBILIZAN TRÁMITES PARA AGILIZAR LOS TRASLADOS
Con el objetivo de evitar demoras administrativas en plena emergencia hídrica, el Ministerio de Desarrollo Productivo de Santa Fe gestionó ante las autoridades nacionales del Senasa una serie de excepciones normativas que fueron aprobadas.
Entre las medidas se autorizó la utilización del Certificado Provisorio de Tránsito Animal (CPTA) y se flexibilizó la emisión de los Documentos de Tránsito Electrónico (DTE), herramientas destinadas a facilitar la movilización del ganado.
Estas disposiciones permitieron agilizar los traslados y habilitar destinos de pastaje e invernada de emergencia en los departamentos santafesinos de Vera, General Obligado y San Justo, además de establecimientos ubicados en Córdoba, Entre Ríos, Chaco y Santiago del Estero.
La flexibilización administrativa no implica la eliminación de los controles correspondientes, ya que se mantienen las exigencias fiscales y sanitarias para garantizar la trazabilidad de los animales.
Según los datos difundidos, desde agosto se concretaron 1.608 movimientos de vacunos evacuados.
PREVENCIÓN ANTE UN ESCENARIO CLIMÁTICO DESAFIANTE
La situación vuelve a poner de manifiesto la importancia de la prevención en la actividad ganadera, especialmente en regiones donde la producción depende de las condiciones naturales de los ríos y sus planicies de inundación.
La posibilidad de trasladar anticipadamente los rodeos, disponer de campos alternativos y coordinar la logística puede marcar una diferencia significativa frente a una creciente.
Para los productores, estas decisiones representan un esfuerzo económico y operativo, pero también una herramienta para proteger el capital de trabajo y sostener la actividad.
En definitiva, la evolución del Paraná y las condiciones climáticas de las próximas semanas serán determinantes para establecer cómo continúa la emergencia. Mientras tanto, la articulación entre el Estado, los organismos sanitarios y el sector productivo seguirá siendo clave para reducir riesgos y preservar la hacienda en una de las principales zonas ganaderas vinculadas con el sistema fluvial argentino.








