El campo argentino frente a una nueva campaña: producir más, pero también defender la rentabilidad.

Por Nicolás Mario Tambascia *

La actividad agropecuaria argentina comienza noviembre con perspectivas productivas alentadoras, pero también con desafíos que vuelven a poner sobre la mesa una discusión fundamental: cómo transformar el potencial del campo en una actividad verdaderamente rentable y sostenible.

Las proyecciones para la campaña agrícola 2026/2027 anticipan una producción de granos que podría alcanzar los 157,9 millones de toneladas. Una cifra que refleja la capacidad productiva del país y las posibilidades de seguir consolidando su presencia en los mercados internacionales.

A este escenario se suma un dato significativo: durante octubre, las exportaciones agroindustriales generaron ingresos por 2.880 millones de dólares, marcando el mejor registro para ese mes en los últimos 25 años.

Sin embargo, detrás de estos números también aparecen dificultades que no pueden pasar inadvertidas. El incremento del combustible, los costos de transporte, la mano de obra y los servicios continúa condicionando las decisiones de inversión de los productores. Producir más no necesariamente significa ganar más.

El sudeste bonaerense, entre el potencial productivo y la incertidumbre climática

En nuestra región, el escenario merece una atención particular. Necochea, Lobería, San Cayetano, Balcarce y Tres Arroyos forman parte de una de las zonas agropecuarias más importantes de la provincia de Buenos Aires, donde la agricultura y la ganadería constituyen pilares fundamentales de la economía regional.

Los recientes temporales registrados en sectores de Lobería y Balcarce, con precipitaciones extraordinarias y caída de granizo, vuelven a demostrar la vulnerabilidad de la producción frente a los fenómenos climáticos.

A esto se agrega la preocupación por la falta de radiación solar durante etapas importantes del desarrollo del trigo. No alcanza solamente con disponer de humedad en los perfiles: también son necesarias condiciones ambientales favorables para expresar el potencial de los cultivos.

La posibilidad de un período influenciado por El Niño obliga a mantener la atención sobre los excesos hídricos, el estado de los caminos rurales y las dificultades que pueden presentarse para ingresar a los establecimientos y trasladar la producción.

El municipio de necochea y la prevención en los caminos rurales

En este escenario, es importante destacar que el Municipio de Necochea sigue de cerca los informes y pronósticos climáticos, teniendo en cuenta los distintos factores que pueden afectar la actividad agropecuaria y la infraestructura rural.

A través de las áreas correspondientes, se desarrollan trabajos de mantenimiento, reparación y mejoramiento de caminos rurales, procurando anticiparse a las consecuencias que pueden ocasionar las lluvias intensas, los excesos de humedad y otros fenómenos climáticos.

Estas tareas preventivas resultan fundamentales para preservar la conectividad de los establecimientos rurales, facilitar el traslado de la producción y permitir que productores, trabajadores y transportistas puedan desarrollar sus actividades aun frente a condiciones meteorológicas adversas.

La planificación y el mantenimiento de la red vial rural constituyen herramientas indispensables para acompañar al sector productivo y reducir el impacto que los fenómenos climáticos pueden provocar en la economía regional.

Producir más también significa cuidar al productor

La Argentina tiene condiciones naturales, conocimiento técnico y capacidad empresarial para incrementar su producción agropecuaria. Pero ese crecimiento necesita estar acompañado por políticas que permitan mejorar la rentabilidad, fortalecer las economías regionales y generar previsibilidad.

El desafío no consiste únicamente en alcanzar nuevos récords de cosecha. También consiste en garantizar que quienes producen puedan sostener su actividad, invertir y proyectar el futuro.

Desde nuestra región, donde el campo representa uno de los principales motores económicos, resulta indispensable comprender que el desarrollo agropecuario comienza en cada hectárea sembrada, continúa en el trabajo de quienes producen y se refleja en el movimiento económico de nuestras comunidades.

El campo argentino tiene capacidad para seguir creciendo. La verdadera discusión es cómo lograr que ese crecimiento se traduzca en rentabilidad, trabajo, inversiones y desarrollo para las comunidades que viven de la producción.

  • Director de Informe Agropecuario Digital

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