Invernada a la baja en plena primavera: los números no cierran y el productor se planta frente a la reposición

La caída del precio del ternero durante octubre genera un escenario poco habitual para el mercado ganadero. Los engordadores ajustan sus cuentas, moderan las compras y se resisten a convalidar los valores de la reposición. Según el análisis de Diego Ponti, asesor ganadero de AZ Group, noviembre y diciembre podrían traer algunas señales de recuperación, aunque el comportamiento del consumo y la exportación será determinante.

El mercado de la invernada atraviesa un momento particular en plena primavera. Contra lo que suele suceder históricamente durante septiembre y octubre, los precios del ternero muestran una tendencia descendente, reflejando las dificultades que enfrenta el negocio del engorde y una mayor cautela por parte de los productores a la hora de reponer hacienda.

Así lo explicó Diego Ponti, asesor ganadero de AZ Group, quien destacó que la situación actual presenta características diferentes a las de otros años. Mientras que habitualmente la primavera impulsa los valores de la invernada, en octubre de 2026 se observa una retracción que responde, fundamentalmente, a la falta de rentabilidad en los sistemas de engorde.

Uno de los principales factores es que los números de los engordadores no terminan de cerrar. Después de atravesar ciclos con resultados negativos, quienes deben comprar terneros para continuar con su actividad realizan cuentas más ajustadas y evitan convalidar valores que posteriormente no pueden recuperar con la venta del ganado terminado.

A este escenario se suma la elevada ocupación de los corrales. De acuerdo con los registros del SENASA, durante octubre había más de dos millones de cabezas en establecimientos de engorde a corral. La permanencia de los animales durante más tiempo y la decisión de sumar kilos antes de vender reducen la necesidad de incorporar nuevos terneros.

Un buen precio para el criador, pero con señales de preocupación

La situación presenta dos realidades diferentes dentro de la cadena ganadera. Por un lado, el criador continúa recibiendo valores históricamente atractivos por sus terneros. Ponti señaló que actualmente el kilo de ternero ronda los cuatro dólares, frente a un promedio histórico de aproximadamente 2,50 dólares durante los últimos quince años.

Sin embargo, la preocupación aparece por la tendencia bajista en plena primavera, una época en la que habitualmente los precios suelen fortalecerse.

La diferencia entre el valor de compra de la invernada y el precio que posteriormente puede obtenerse por la hacienda terminada obliga a los engordadores a extremar los cálculos y a defender sus márgenes.

Cañuelas también refleja la debilidad del mercado

El Mercado Agroganadero de Cañuelas tampoco escapa a este escenario. Luego de un mayor movimiento comercial previo al Día de la Madre, la semana posterior mostró una tendencia bajista en prácticamente todas las categorías.

Si bien el viernes se registró una recuperación, esta estuvo relacionada principalmente con un ingreso reducido de animales, producto de las lluvias y las dificultades para trasladar la hacienda.

En el balance semanal, los novillitos y las vaquillonas registraron retrocesos de entre el 2% y el 3%, mientras que el novillo pesado cayó cerca del 5%. La vaca también mostró ajustes en sus cotizaciones.

El comportamiento del mercado confirma las dificultades para trasladar aumentos de precios al mostrador. La capacidad de compra del consumidor continúa siendo un factor determinante para la evolución de la hacienda.

Noviembre y diciembre, con expectativas moderadas

De cara a los próximos meses, Ponti considera que podrían aparecer algunas oportunidades de recuperación.

En noviembre, uno de los factores a seguir será la reactivación de las exportaciones de carne a Israel, con el regreso de las cuadrillas kosher, situación que podría generar una mayor demanda de novillos destinados a ese mercado.

En diciembre, en tanto, las fiestas de fin de año, las reuniones familiares y el cobro del medio aguinaldo suelen impulsar el consumo interno y podrían aportar algo de dinamismo a las operaciones.

No obstante, la evolución climática también tendrá un papel importante. Las lluvias registradas durante las últimas semanas provocaron complicaciones en el traslado de animales y anegamientos en distintas regiones del país, mientras comienzan a observarse señales vinculadas con el desarrollo del fenómeno El Niño.

Una ganadería que empieza a manejarse con otros números

El análisis deja en evidencia un cambio en la dinámica del negocio ganadero argentino. La actividad comienza a responder cada vez más a sus propios costos, márgenes y condiciones comerciales, dejando atrás una etapa en la que las expectativas de aumentos de precios muchas veces permitían compensar resultados negativos.

La señal del mercado es clara: ya no alcanza con esperar que suba el precio de la hacienda para mejorar la rentabilidad. Productores, criadores e invernadores deberán ajustar sus decisiones a una realidad en la que los costos de producción, la eficiencia y la relación entre compra y venta serán determinantes.

En plena primavera, la invernada muestra una tendencia poco habitual. El ternero sigue siendo un producto muy bien cotizado para el criador, pero el engordador mira los números, hace cuentas y pone un límite a los valores de reposición. Una señal de que el negocio ganadero atraviesa una etapa de ajustes y de mayor racionalidad económica.

Author: admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *