Cañuelas cerró la semana con firmeza: poca oferta y valores que vuelven a mirar hacia arriba
El Mercado Agroganadero de Cañuelas cerró la primera semana de agosto con una señal que el sector ganadero sigue con atención: una oferta moderada, una demanda sostenida y precios que encontraron respaldo, especialmente en las categorías de consumo liviano.
Entre el lunes 3 y el viernes 7 de agosto se comercializaron alrededor de 15.443 cabezas, en un mercado donde la menor disponibilidad de hacienda terminada comenzó a tener nuevamente peso sobre las cotizaciones.
El dato más llamativo estuvo en el novillito, que el viernes alcanzó un promedio de $4.910 por kilo vivo, con máximos de hasta $5.500 para lotes destacados. Las vaquillonas promediaron $4.650, mientras que los novillos se ubicaron en torno de los $4.204 por kilo.
En las vacas, los valores mostraron también una demanda firme, con un promedio cercano a los $3.135, aunque con diferencias importantes de acuerdo con calidad, estado y destino.
Pero más allá de los números, lo que deja esta semana es una lectura interesante: Cañuelas está empezando a mostrar nuevamente la relación clásica entre oferta y precio. Cuando aparece menos hacienda terminada y los compradores necesitan abastecerse, el mercado comienza a presionar sobre los valores.
El viernes, los mejores novillitos llegaron a los $5.500, una cifra que marca un nuevo escalón y que deberá ser seguida de cerca durante las próximas semanas.
La pregunta ahora es qué ocurrirá con la oferta. Si los productores mantienen una actitud prudente y la disponibilidad de animales terminados continúa siendo limitada, el mercado podría sostener esta tendencia de recuperación. Pero si aumenta significativamente la oferta, la capacidad de los compradores para convalidar nuevas subas podría encontrar un límite.
Y hay otro dato que no puede perderse de vista: el precio de la hacienda también tiene que encontrar respuesta en el mostrador. La recuperación del valor del animal no puede analizarse solamente desde el campo; habrá que observar qué ocurre con el consumo, los precios de la carne y el poder adquisitivo de los consumidores.
Cañuelas vuelve a dejar, entonces, una señal para el productor: la hacienda gorda tiene demanda, los mejores lotes son premiados y la escasez relativa comienza a jugar a favor de las cotizaciones.
Ahora habrá que esperar qué ocurre durante las próximas semanas. Porque en ganadería, cuando el mercado empieza a moverse, la pregunta ya no es solamente cuánto vale la hacienda hoy, sino hasta dónde puede llegar el precio sin encontrar resistencia en el consumo.
