El Niño y una campaña que apunta a una cosecha récord: más lluvias podrían favorecer a la producción

El fenómeno climático, de intensidad fuerte, proyecta un incremento de las precipitaciones sobre buena parte de la Cuenca del Plata. El escenario genera preocupación por posibles excesos hídricos y crecidas de ríos, pero también abre una perspectiva favorable para la disponibilidad de humedad en los suelos productivos.

El fenómeno de El Niño comienza a mostrar uno de sus aspectos más favorables para la agricultura: la posibilidad de contar con lluvias regulares durante la primavera y un escenario de mayor disponibilidad hídrica durante los meses decisivos para los cultivos de la campaña gruesa.

Las proyecciones climáticas anticipan precipitaciones superiores al promedio en distintas regiones productivas, especialmente durante diciembre y enero, una situación que podría contribuir a sostener las reservas de humedad del suelo y favorecer el desarrollo de los cultivos.

El escenario también presenta un aspecto de riesgo. El incremento de las precipitaciones sobre la Cuenca del Plata podría provocar crecidas de los principales ríos y excesos hídricos, particularmente hacia el norte argentino.

Una campaña que podría marcar un nuevo récord

Hace más de una década que no se presentaba un comienzo de campaña con un escenario de reservas de agua tan favorable y, al mismo tiempo, con perspectivas de lluvias abundantes para los próximos meses.

En este contexto, las estimaciones de producción vuelven a ubicarse en niveles récord.

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires proyecta para la próxima campaña una producción de 157,9 millones de toneladas, por encima de los 157,1 millones de toneladas obtenidos durante la campaña anterior.

El resultado final dependerá, naturalmente, de la evolución de las lluvias, las temperaturas y las condiciones agronómicas durante los próximos meses.

Cómo llega el campo a esta primavera

El comportamiento de las precipitaciones durante 2026 fue hasta ahora muy variable según la región.

En buena parte del territorio argentino las lluvias se ubicaron dentro de los valores normales o incluso por encima. Sin embargo, la zona núcleo presenta una situación particular, con un déficit de agua acumulado durante los últimos meses.

Esta condición resulta poco habitual para un invierno que transita hacia un escenario de El Niño. Hasta el momento, los pronósticos climáticos se cumplieron en gran parte del país, aunque Buenos Aires y el sur de Santa Fe recibieron menos precipitaciones de las previstas.

El Niño alcanza una fuerte intensidad

Durante la última semana de septiembre, el fenómeno mostró un importante calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico.

En la región Niño 3.4 se registraron anomalías cercanas a +3 °C, un nivel considerado excepcional.

Las proyecciones indican que el calentamiento podría continuar hasta comienzos de diciembre y luego comenzar a disminuir.

Sin embargo, la atmósfera presenta un tiempo de respuesta que puede extenderse entre dos y cuatro meses. Por este motivo, los mayores efectos sobre las precipitaciones podrían manifestarse durante la primavera y el verano.

Para el sector agrícola, esta característica de El Niño representa una posibilidad favorable: mayor disponibilidad de agua durante una etapa clave para los cultivos de gruesa.

Octubre y noviembre: transición hacia un escenario más lluvioso

Durante octubre, el comportamiento climático todavía mantendría características similares a las actuales, aunque posteriormente comenzaría una modificación progresiva del escenario.

Se prevé un aumento de las precipitaciones hacia el norte del Litoral argentino y el sur de Brasil. Este escenario podría incrementar el caudal de los principales ríos que ingresan o atraviesan el territorio argentino, entre ellos el Paraná, Iguazú y Uruguay.

También aparecen probabilidades de lluvias importantes, incluso inusuales para la época, sobre Cuyo, gran parte de la Patagonia y el sur de la llanura pampeana.

Para el trigo, este escenario podría resultar favorable en sectores de La Pampa, sur de Buenos Aires, San Luis y Córdoba.

La zona núcleo, en cambio, podría tener que esperar algo más para ingresar en un período con precipitaciones superiores al promedio.

Durante octubre, las proyecciones indican lluvias de entre 80 y 100 milímetros mensuales en sectores del norte bonaerense, centro y norte de Córdoba, centro y sur de Santa Fe y Entre Ríos, valores que todavía podrían quedar por debajo de los registros normales.

Diciembre podría marcar un cambio importante

Con el avance de la primavera, las áreas con mayores precipitaciones comenzarían a extenderse sobre buena parte de las provincias productivas.

Las proyecciones para diciembre anticipan un escenario con lluvias superiores al promedio en amplias regiones del centro y norte argentino.

La tendencia también alcanzaría a La Pampa, Buenos Aires, San Luis, Entre Ríos, Santa Fe, Formosa, Chaco, Corrientes y Misiones, donde podría instalarse un verano con lluvias y tormentas frecuentes.

Para el sector agropecuario, el desafío será encontrar un equilibrio entre una adecuada disponibilidad de agua y la posibilidad de excesos hídricos.

Pronóstico para los próximos días

Entre el 26 de septiembre y el 1 de octubre, se prevén nuevos cambios en las condiciones meteorológicas.

Durante el sábado 26 se esperan temperaturas elevadas principalmente sobre el norte argentino, acompañadas por un incremento de la humedad.

En la zona central, el viento rotará hacia el este y se produciría un leve descenso de las temperaturas, especialmente sobre Buenos Aires.

Durante el domingo comenzarían a desarrollarse chaparrones y tormentas sobre Córdoba, Santa Fe y el norte de Entre Ríos, con desplazamiento posterior hacia Buenos Aires.

Los acumulados previstos se ubicarían, en general, entre 10 y 40 milímetros, aunque podrían superarse puntualmente en Entre Ríos.

El lunes se espera una mejora temporaria sobre la zona central. Sin embargo, hacia el martes se desarrollaría un nuevo sistema de baja presión que favorecería una generalización de las lluvias y tormentas sobre el centro y norte argentino.

En Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes y Chaco, los acumulados podrían alcanzar entre 70 y 100 milímetros, con posibilidad de registros superiores en algunos sectores.

También se prevén lluvias importantes entre La Pampa, el sur de Córdoba y el centro de Buenos Aires, con acumulados estimados entre 25 y 60 milímetros, aunque podrían registrarse valores mayores.

En otras regiones, las precipitaciones rondarían entre 20 y 30 milímetros.

A partir del miércoles se espera una mejora de las condiciones meteorológicas, con pocos cambios en las temperaturas.

Mientras tanto, la cordillera del norte de la Patagonia volvería a recibir precipitaciones abundantes, con registros que podrían ubicarse entre 50 y 100 milímetros por segunda semana consecutiva.

Un escenario para seguir de cerca

Septiembre se despide con una importante cuota de lluvias en buena parte del país y con un escenario climático que podría marcar el comportamiento de la primavera.

Para el campo, El Niño aparece así con dos caras: por un lado, el riesgo de crecidas y excesos hídricos; por otro, la posibilidad de recuperar reservas y contar con una adecuada disponibilidad de humedad durante los meses fundamentales para definir el rendimiento de los principales cultivos.

Si las proyecciones se cumplen, el escenario climático podría acompañar una campaña agrícola que ya parte con expectativas de producción récord.

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