Retirar 500 animales de las islas puede costar cerca de $29,5 millones si se espera hasta una evacuación generalizada. A esa cifra se suman los gastos de alimentación y mantenimiento, que podrían alcanzar otros $38 millones mensuales.
La crecida del río Paraná vuelve a encender las alarmas entre los productores ganaderos de la región. Ante el avance del agua sobre las islas, la evacuación de la hacienda se convierte en una tarea urgente y costosa, especialmente cuando las decisiones se toman a último momento.
Un estudio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) puso en cifras el impacto económico de estas situaciones. Según el análisis, retirar 500 animales de las islas puede representar un desembolso cercano a los $29,5 millones si se espera hasta que sea necesaria una evacuación generalizada.
Pero el traslado es apenas una parte del problema. Una vez que los animales llegan a zonas seguras, los productores deben afrontar los gastos de alimentación y mantenimiento, que en el escenario analizado pueden sumar otros $38 millones por mes.
Estos valores reflejan la importancia de anticiparse a las crecientes y planificar los movimientos de la hacienda. Una evacuación preventiva, organizada con tiempo, puede ayudar a reducir riesgos y evitar que la emergencia hídrica se transforme en una crisis económica de mayores dimensiones.
En un contexto en el que el comportamiento del río condiciona la actividad ganadera, la planificación y el seguimiento de las condiciones hidrológicas resultan fundamentales para proteger los animales y preservar la rentabilidad de los establecimientos.








