Récord histórico de producción: casi 160 millones de toneladas de granos ponen a prueba la logística argentina

La cosecha récord de maíz, trigo, girasol y cebada, junto con una importante producción de soja, genera fuertes exigencias para el sistema logístico. La llegada de unos 10.000 camiones diarios a los puertos y la saturación de los espacios de almacenamiento plantean nuevos desafíos para la cadena agroexportadora.

La Argentina cerró una de las campañas agrícolas más extraordinarias de su historia, con una producción nacional cercana a los 160 millones de toneladas de granos. El volumen alcanzado, impulsado por cosechas récord de maíz, trigo, girasol y cebada, además de una significativa producción de soja, representa una excelente noticia para el sector agropecuario y la economía nacional.

Sin embargo, semejante nivel productivo también está poniendo a prueba la capacidad logística del país. La concentración de mercadería, la limitada disponibilidad de espacios de almacenamiento y las dificultades para conseguir turnos de descarga generan complicaciones para los productores y el conjunto de la cadena comercial.

La logística, al límite de su capacidad

Uno de los principales indicadores de esta situación es el ingreso de camiones a las terminales portuarias. Actualmente, se descargan alrededor de 10.000 camiones diarios con los principales productos agrícolas, un volumen que lleva al sistema a trabajar prácticamente al máximo de su capacidad.

La situación se explica por una combinación de factores. Por un lado, las lluvias registradas durante julio y agosto provocaron un retraso inédito en la cosecha de maíz, concentrando en un mismo período la recolección de distintas zonas de las regiones agrícolas del norte, centro y sur del país.

A esto se sumaron los precios favorables de la soja, que incentivaron las ventas de los productores fuera del período tradicional de cosecha, y una demanda internacional de trigo argentino superior a la habitual, vinculada a las dificultades de abastecimiento originadas por los problemas en la región del mar Negro.

El resultado es una coincidencia de grandes volúmenes de mercadería que necesitan transporte, almacenamiento y salida hacia los mercados internacionales.

La falta de espacio de almacenamiento agrega presión

Otro factor determinante es el crecimiento de las importaciones de soja, principalmente desde Paraguay, favorecidas por la buena cosecha del país vecino y los márgenes atractivos de procesamiento de las industrias argentinas. Según las cifras citadas en el informe de mercado, las compras externas acumuladas durante el año alcanzaron los siete millones de toneladas.

Con semejante disponibilidad de granos, las terminales necesitan mantener un ritmo constante de carga de buques para liberar espacio y permitir el ingreso de nuevos camiones. Cuando el programa de embarques se demora o pierde intensidad, la capacidad de recepción se reduce y las dificultades se trasladan hacia los productores.

La presión no se limita a los puertos. De acuerdo con las estimaciones del sector, las terminales portuarias disponen de una capacidad de almacenamiento en silos comerciales fijos equivalente a apenas una parte del volumen total de granos producido y comercializado en el país.

La saturación también alcanza a los acopios. A comienzos de septiembre, se estimaba que alrededor de 54 millones de toneladas de granos permanecían almacenadas en instalaciones comerciales de todo el territorio nacional, con el maíz representando cerca de la mitad de ese volumen.

Este escenario ayuda a explicar las dificultades para conseguir cupos de descarga y la menor disponibilidad de operaciones comerciales bajo la modalidad de fijación de precios.

Exportaciones récord: el próximo gran desafío

Las perspectivas de comercialización internacional anticipan una campaña de exportaciones de cereales sin precedentes. No obstante, alcanzar esos objetivos dependerá de que la infraestructura logística pueda responder al volumen de mercadería disponible.

Para el maíz, las proyecciones citadas por el sector estiman exportaciones de 43 millones de toneladas, una cifra que superaría el récord de la campaña 2020/21, cuando los embarques se aproximaron a los 40 millones de toneladas.

En trigo, las expectativas son igualmente ambiciosas: se proyectan exportaciones por 18,5 millones de toneladas, por encima del máximo histórico de 15 millones registrado en la campaña 2021/22.

Cumplir con esas previsiones exigirá un movimiento portuario intenso y sostenido, con una adecuada coordinación entre productores, transportistas, acopios, terminales, industrias y exportadores.

Una oportunidad que exige eficiencia

La campaña récord confirma el potencial productivo de la Argentina y la importancia estratégica del agro para la generación de divisas, la actividad económica y el empleo. Pero también deja en evidencia que producir más requiere contar con una logística capaz de acompañar ese crecimiento.

La disponibilidad de camiones, los turnos de descarga, la capacidad de almacenamiento y la programación de los embarques serán factores decisivos para evitar mayores demoras y aprovechar las oportunidades comerciales que ofrecen los mercados internacionales.

En definitiva, el desafío no pasa solamente por alcanzar una cosecha histórica, sino por lograr que esos granos lleguen a destino de manera eficiente y competitiva. La producción ya marcó un récord; ahora, la logística deberá demostrar que está a la altura de semejante volumen.

Author: admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *