Tierras extranjerizadas: los números que obligan a mirar qué está pasando en nuestra región

Tierras extranjerizadas: los números que obligan a mirar qué está pasando en nuestra región

Hay datos que, más allá de cualquier interpretación política, merecen ser puestos sobre la mesa. Y cuando se habla de la propiedad de la tierra, conocer cuántas hectáreas están en manos extranjeras y dónde están ubicadas no es un detalle menor: es información que permite dimensionar una realidad que muchas veces queda atrapada entre discursos, consignas y debates nacionales.

La última actualización oficial del Registro Nacional de Tierras Rurales, correspondiente a agosto de 2025, permite poner números concretos a la situación en nuestra región.

Lobería aparece con 24.226,11 hectáreas rurales extranjerizadas, sobre una superficie rural registrada de 457.870,03 hectáreas. Esto representa el 5,29%.

San Cayetano, por su parte, registra 15.120,89 hectáreas en manos extranjeras sobre 294.562,69 hectáreas rurales, lo que equivale al 5,13%.

Tres Arroyos presenta una situación diferente en términos porcentuales: de sus 565.431,72 hectáreas rurales, 18.842,17 hectáreas corresponden a titularidad o posesión extranjera. El porcentaje alcanza el 3,33%.

La comparación regional resulta interesante. Lobería no solamente supera a Tres Arroyos en términos porcentuales, sino también en cantidad absoluta de hectáreas extranjerizadas. San Cayetano posee menos superficie extranjera que Tres Arroyos en términos absolutos, pero su incidencia porcentual es considerablemente mayor.

Necochea, en tanto, registra 15.784,02 hectáreas extranjerizadas sobre 429.155,09 hectáreas rurales, lo que representa un 3,68%.

Son números que permiten salir de la discusión abstracta y observar el mapa real de la propiedad rural en nuestra zona.

Una discusión que volvió al centro de la escena

La cuestión de la extranjerización de tierras volvió a ocupar un lugar destacado en la agenda política nacional durante 2026.

El debate tuvo como eje el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada impulsado por el Gobierno nacional. El Senado finalmente le dio media sanción el 7 de agosto, por 37 votos contra 33, pero el capítulo que buscaba eliminar las restricciones vinculadas a la compra de tierras por parte de extranjeros fue retirado del proyecto antes de su aprobación. La iniciativa pasó ahora a la Cámara de Diputados.

Esto tiene una importancia particular porque el debate no se limita a una cuestión inmobiliaria. En un país donde la tierra productiva constituye uno de los principales recursos estratégicos, discutir quién puede adquirirla, cuánto puede concentrar y bajo qué condiciones implica también discutir producción, recursos naturales, soberanía y desarrollo.

Un dato que no puede perderse de vista

Aquí aparece una cuestión que merece ser aclarada.

La Ley 26.737, sancionada en 2011, establecía originalmente un límite del 15% para la titularidad o posesión extranjera de tierras rurales a nivel nacional, provincial y departamental. También fijaba restricciones adicionales para determinados casos.

Sin embargo, el Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023, en su artículo 154, derogó expresamente esa ley.

Al mismo tiempo, el Registro Nacional de Tierras Rurales continúa mostrando en su sitio oficial la información estadística de extranjerización por departamento y señala que su última actualización corresponde a agosto de 2025.

Por eso, los porcentajes que hoy aparecen en los registros oficiales sirven fundamentalmente para conocer y dimensionar la situación de la propiedad rural extranjera, pero no deben confundirse automáticamente con un límite legal vigente del 15%.

La pregunta de fondo

Más allá de las posiciones ideológicas, hay una pregunta que merece una discusión seria y sin consignas:

¿Qué modelo de propiedad de la tierra queremos para nuestra región y para la Argentina?

Porque no se trata simplemente de saber si una hectárea pertenece a un argentino o a un extranjero. También importa conocer qué actividad se desarrolla, qué inversión genera, cuánto empleo produce, qué impacto tiene sobre las comunidades, cómo se integra a las cadenas productivas y qué recursos estratégicos están involucrados.

Pero tampoco resulta razonable que una cuestión de semejante importancia quede fuera de la discusión pública.

Lobería, San Cayetano, Tres Arroyos y Necochea forman parte de una de las regiones agropecuarias más productivas del país. Aquí la tierra no es solamente una superficie en un catastro: es producción, trabajo, alimentos, exportaciones, caminos rurales, puertos y actividad económica.

Por eso, cuando aparecen cifras como 24.226 hectáreas extranjerizadas en Lobería, 15.120 en San Cayetano, 18.842 en Tres Arroyos y 15.784 en Necochea, lo menos que podemos hacer es mirarlas con atención.

No para alimentar temores ni para construir enemigos.

Sí para abrir una discusión que Argentina todavía tiene pendiente: quiénes son los dueños de la tierra, dónde está concentrada, qué destino tiene y qué modelo de desarrollo queremos construir alrededor de ella.

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