La cadena de carnes y los efectos adversos de la presión tributaria
La cadena de valor de la carne en Argentina es una de las más importantes y tradicionales del aparato productivo nacional.
Desde el productor ganadero hasta el frigorífico, pasando por transportistas, matarifes, carniceros y exportadores, el sector genera empleo, divisas y es parte de la identidad cultural del país. Sin embargo, en los últimos años, la creciente presión tributaria ha generado fuertes desafíos que amenazan su competitividad y sustentabilidad.
Un sector con peso económico y social
La cadena cárnica representa más de 400.000 empleos directos e indirectos en todo el país, y las exportaciones de carne vacuna generan divisas fundamentales para la economía. Pese a ello, el sector enfrenta dificultades estructurales que se agravan con la carga impositiva actual, especialmente en lo referido al IVA y otros tributos que encarecen los procesos productivos.
Reclamos por el IVA y reintegros pendientes
Con el foco puesto en la necesidad de optimizar la producción y garantizar mejores condiciones de competitividad, este martes se llevó a cabo una nueva reunión de la Mesa Nacional de Carnes. Entre los temas analizados se destacó la urgencia de modificar el régimen de IVA que afecta a la actividad, buscando que los saldos técnicos puedan ser reintegrados en tiempo y forma.
Actualmente, muchas empresas del sector arrastran importantes créditos fiscales que no pueden recuperar con agilidad, lo que afecta la rentabilidad y la capacidad de inversión de la cadena productiva. La devolución de estos saldos permitiría mejorar el flujo de fondos de los productores y frigoríficos, generando un círculo virtuoso para el crecimiento del sector.
Preocupación por la situación del Senasa
Por su parte, Dardo Chiesa, coordinador de la Mesa de Carnes, destacó que la producción de carnes enfrenta una serie de problemas que afectan su competitividad, entre ellos las dificultades internas y financieras del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
“El Senasa hoy está metido en una interna complicada. Dentro de ciertas líneas existe temor porque tienen miedo de que los echen, y por otra parte enfrenta una grave falta de financiamiento. Recordemos que este organismo certifica todas las exportaciones y estamos sujetos a todas las auditorías que vienen a realizar desde el exterior”, explicó Chiesa. La situación genera incertidumbre en un sector que necesita de un organismo fuerte, eficiente y respaldado presupuestariamente para garantizar la calidad sanitaria de los productos.
Presión tributaria y competitividad
Además del IVA, la presión impositiva general sigue siendo un obstáculo para el desarrollo. Los tributos provinciales, municipales y las retenciones a las exportaciones completan un esquema que resta competitividad frente a competidores internacionales.
Desde la Mesa Nacional de Carnes se reiteró que es necesario un esquema impositivo más racional, que incentive la producción formal, aumente las exportaciones y permita potenciar el consumo interno sin trasladar excesivos costos al consumidor final.
Perspectivas
El desafío es grande, pero el potencial del sector cárnico argentino sigue vigente. Con reglas claras, menor presión fiscal y políticas que promuevan la inversión y fortalezcan a organismos como el Senasa, Argentina podría consolidarse aún más como uno de los principales proveedores de carne de calidad a nivel mundial.
El reclamo está sobre la mesa. Ahora es el turno del Gobierno de brindar respuestas concretas para destrabar un problema que impacta directamente en la economía real.
