«Mejorarlo, sí. Romperlo, no»: las rurales del sudeste bonaerense defendieron al INTA ante los recortes del Gobierno
Con un mensaje claro al Gobierno Nacional, las Sociedades Rurales del Sudeste bonaerense advirtieron que el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) “puede y debe mejorarse”, pero no debe “romperse ni vaciarse”
La definición surgió tras su reunión mensual, celebrada en la sede de la Sociedad Rural de General Alvarado, en Comandante Nicanor Otamendi.
La posición fue adoptada frente a las intenciones del gobierno de Javier Milei de avanzar con recortes en organismos estatales, entre ellos el INTA, como parte de su política de ajuste generalizado. La preocupación del sector agropecuario es clara: desfinanciar al instituto significaría afectar el desarrollo científico y tecnológico que sostiene la producción agropecuaria argentina.
“Mejorarlo, sí. Romperlo, no”, fue la frase que sintetizó el malestar de los productores, quienes destacaron la necesidad de preservar y fortalecer el organismo que desde hace décadas impulsa investigaciones clave para el campo.
Las sociedades rurales, agrupadas en CARBAP, señalaron que si bien el INTA puede ser objeto de mejoras y modernización, su vaciamiento atentaría contra los propios intereses productivos del país. Además, recordaron que el sector privado participa activamente en el funcionamiento del instituto, por lo que consideran fundamental sostener ese vínculo público-privado.
En el encuentro también se abordaron otras problemáticas que aquejan a la región. Las rurales expresaron su rechazo a la decisión del Gobierno Nacional de frenar la rebaja de los derechos de exportación (DEX) a los cultivos de gruesa, una medida que consideran perjudicial para la rentabilidad del sector. A su vez, reiteraron sus reclamos a los municipios por el mal estado de los caminos rurales y la falta de respuestas concretas a sus demandas.
La jornada contó con disertaciones técnicas sobre huella de carbono y cruzamientos de razas bovinas, reflejando el interés del sector en incorporar herramientas que contribuyan a una producción más eficiente y sostenible.
De este modo, el ruralismo del sudeste bonaerense se plantó frente a los recortes y envió un mensaje directo a la administración nacional: “El campo necesita más ciencia y tecnología, no menos”.
