El impacto en Argentina: precios, exportaciones y mercados financieros

El impacto en Argentina: precios, exportaciones y mercados financieros

En Argentina, las tensiones bélicas en Medio Oriente se sienten de forma casi inmediata en los precios de los combustibles.

Según analistas consultados, el canal de transmisión más directo es el precio de la nafta y el gasoil en los surtidores, que ya venían registrando aumentos mensuales. Si el petróleo supera los 100 dólares, es esperable que las petroleras locales trasladen parte de esa suba al consumidor final, presionando sobre la inflación.

Sin embargo, no todo es negativo. El país, que en los últimos años se transformó en exportador neto de combustible gracias a los desarrollos en Vaca Muerta, podría ver una mejora en el ingreso de divisas si se mantiene alto el precio internacional del crudo. Esta situación también abre una oportunidad estratégica para acelerar las inversiones necesarias en infraestructura, especialmente para evacuar el shale oil y shale gas desde Neuquén hacia puertos de exportación.

La incógnita más sensible pasa por el impacto financiero. Las acciones de empresas energéticas argentinas podrían beneficiarse en un primer momento por el alza del crudo, pero la volatilidad global suele generar movimientos bruscos e imprevisibles. Además, el Gobierno de Javier Milei, que busca reinsertarse en los mercados internacionales de crédito, podría encontrar un obstáculo adicional en este nuevo escenario de riesgo global.

En paralelo, el objetivo de consolidar la baja de la inflación local podría complicarse si el shock energético se traslada de lleno a los precios internos.

Mientras tanto, desde Israel ya comenzaron a divulgar detalles de sus operaciones contra Irán, así como nuevas advertencias sobre el riesgo nuclear en el conflicto, lo que aumenta la incertidumbre sobre el desenlace de esta escalada bélica.

Argentina, como el resto del mundo, mira con atención cada movimiento en el estrecho de Ormuz, consciente de que una chispa en Medio Oriente puede transformarse en una tormenta perfecta para la economía global… y local.