Trigo y cebada: alícuotas reducidas, pero con condiciones

Trigo y cebada: alícuotas reducidas, pero con condiciones

En el caso del trigo y la cebada, se mantendrá la alícuota reducida del 9,5% hasta marzo de 2026. Sin embargo, la extensión de este beneficio está atada a un requisito clave: los exportadores deberán liquidar al menos el 90% de las divisas provenientes de las operaciones en un plazo máximo de 30 días hábiles contados a partir de la Declaración Jurada de Venta al Exterior (DJVE).

De no cumplir con esta condición, la normativa establece que se aplicará automáticamente la alícuota superior prevista para estos granos, lo que supondría un golpe adicional para los exportadores y productores.


Impacto en la cadena agroindustrial

La decisión del Ejecutivo forma parte de la estrategia de ajuste fiscal y consolidación de cuentas públicas impulsada por la administración de Milei. Sin embargo, en el sector agroindustrial la medida fue recibida con preocupación.

Productores y entidades rurales advierten que el regreso de las retenciones plenas golpeará la rentabilidad de una campaña que ya viene atravesada por factores de inestabilidad climática y altos costos internos. En este sentido, la soja, principal generadora de divisas del país, vuelve a ubicarse en el centro de la tensión: con un 33% de retenciones, es uno de los cultivos más gravados del mundo.

Algunos analistas sostienen que esta decisión podría desalentar la siembra de soja de cara a la próxima campaña y favorecer un cambio de superficie hacia cultivos con menor carga fiscal, como el trigo y la cebada, que mantienen la rebaja.


Contexto y perspectivas

El Gobierno apuesta a que el retorno de las alícuotas originales permitirá reforzar la recaudación y sostener el superávit fiscal, una de las principales banderas del actual plan económico. No obstante, en las provincias productoras —especialmente en la región pampeana— ya se anticipan reclamos y pedidos de alivio tributario ante la suba de la carga impositiva.

Para los especialistas, la clave estará en el cumplimiento de los plazos de liquidación de divisas y en cómo reaccione el mercado ante esta nueva presión fiscal. También será determinante el impacto de la medida en la competitividad de la producción argentina frente a otros países exportadores.


Un tema que vuelve al centro del debate

El debate por las retenciones vuelve así a ocupar la agenda agropecuaria y política. Organizaciones rurales, cámaras exportadoras y gobiernos provinciales se preparan para plantear su postura, en un contexto en el que la tensión entre la necesidad fiscal del Estado y la competitividad del campo sigue sin resolverse del todo.


Fuente: Boletín Oficial – Decreto 439/2025