Fertilizantes: los precios en Argentina siguen rezagados pese a las subas internacionales
Por la débil demanda interna, el mercado local aún no reacciona a la tendencia alcista global
Mientras los precios internacionales de los fertilizantes vienen mostrando una tendencia alcista desde principios de junio, el mercado argentino parece moverse en cámara lenta. La débil demanda interna, producto de una campaña agrícola con márgenes ajustados y cierta cautela en las decisiones de siembra, está amortiguando el impacto de los aumentos globales en el mercado local.
Según operadores del sector, productos clave como la urea, el fosfato monoamónico (MAP) y el fosfato diamónico (DAP) mantienen en Argentina valores estables o con leves movimientos, muy por debajo de las subas observadas en mercados como el del Golfo de EE. UU., Europa o Brasil.
En el caso de la urea, por ejemplo, los precios FOB en el Golfo han trepado más de un 20% en el último mes, impulsados por la reactivación de la demanda asiática y ciertas restricciones en la oferta de exportación de países productores como Rusia y Egipto. Sin embargo, en el mercado doméstico, los valores apenas han variado, ubicándose en torno a los 550 a 600 dólares por tonelada, dependiendo del punto de entrega y la modalidad de pago.
“Lo que ocurre es que hay muy poca presión compradora. El productor está esperando, haciendo números, priorizando otros insumos o directamente no fertilizando”, explicó un referente de una distribuidora nacional. “Aunque los precios internacionales suban, si el mercado local no tracciona, los importadores no pueden convalidar esas subas”.
A esta situación se suma un contexto macroeconómico complejo, con dificultades de financiamiento, restricciones cambiarias y un tipo de cambio oficial que sigue distorsionando los costos de reposición. Esto genera un clima de inercia comercial, donde las decisiones se postergan y el mercado opera con bajo volumen.
El contraste con años anteriores es notorio. En campañas pasadas, el mercado de fertilizantes solía reaccionar con mayor agilidad a las variaciones internacionales. Hoy, la prioridad parece ser cuidar el flujo de caja y minimizar riesgos.
No obstante, los analistas advierten que este rezago podría generar tensiones hacia el último trimestre del año, cuando la demanda para los cultivos estivales se reactive. “Si la ventana de compra se acorta y los precios internacionales siguen firmes, podríamos ver un ajuste brusco en los valores locales”, anticipó un especialista del mercado de insumos.
Por ahora, el productor argentino mira el mercado con cautela, pero con la certeza de que, tarde o temprano, los precios externos terminarán impactando. La incógnita es si lo harán en un contexto de disponibilidad suficiente o en un escenario más ajustado, donde el costo de no haber anticipado la compra se traduzca en un golpe a la rentabilidad.
