Productores de papa de la región se reunieron con el senador Abad: fuerte reclamo por impuestos, caminos y acceso al crédito
La capital nacional de la papa volvió a ser epicentro del debate productivo. En la sede local de la Asociación de Productores de Papa Semilla, referentes del sector primario se encontraron con el senador nacional bonaerense Maximiliano Abad para trasladar una agenda de reclamos que, aseguran, ya no admite dilaciones.
En la mesa participaron representantes de la Federación Nacional de Productores de Papa, Sociedad Rural Argentina (SRA), Fundación para la Sanidad Animal, CONINAGRO y delegados de CARBAP en la región. Todos coincidieron en que la presión impositiva, la inseguridad jurídica y las deficiencias en infraestructura están frenando el potencial de una de las economías regionales más relevantes de la provincia.
Reclamos impositivos: “Menos del 0,5% de recaudación, pero nos paraliza”
Entre los puntos centrales, las entidades plantearon la eliminación del Impuesto Inmobiliario Complementario Rural y del Impuesto a la Transmisión Gratuita de Bienes. Según señalaron, ambas cargas representan menos del 0,5% de la recaudación provincial, pero generan un fuerte impacto negativo sobre la competitividad y desincentivan la inversión y el recambio generacional en el campo.
“En términos fiscales, estos impuestos son insignificantes para la Provincia, pero para un productor significan mucho: implican menos capital para tecnología, menos renovación de maquinaria y menos capacidad para atraer a los hijos a continuar la actividad”, remarcó un dirigente de la Federación Nacional de Productores de Papa.
Problemas laborales y sistema mutual: costos sin soluciones
Otro de los ejes fue la problemática laboral. Los productores denunciaron que la Ley 26.727 de trabajadores rurales, aun en contextos de empleo formal, permite la generación de juicios laborales que derivan en costos elevados y muchas veces inesperados para las empresas.
A esto se suma un sistema mutual que —según los presentes— “no funciona de manera plena”, pese a los aportes de empleadores y empleados. La consecuencia directa, advirtieron, es que la cobertura y los beneficios para el trabajador no se condicen con el dinero que se destina, generando malestar tanto en el personal como en los empleadores.
El crédito, un recurso lejano
La falta de acceso al financiamiento fue otro punto neurálgico. Incluso aquellos productores con trayectoria y vínculos comerciales con exportadoras manifestaron dificultades para obtener créditos bancarios en condiciones razonables.
“El banco no ve la estacionalidad de nuestra producción y nos evalúa con la misma lógica que a cualquier comercio urbano, pero la papa tiene su tiempo, su ciclo y su riesgo climático”, explicaron desde la Asociación de Productores de Papa Semilla.
Caminos rurales y tasas municipales: “Pagamos, pero no vemos mejoras”
La situación de la infraestructura rural también ocupó un lugar prioritario en la reunión. El mal estado de los caminos rurales encarece el transporte de insumos y la salida de la producción hacia los centros de acopio y los puertos.
Los productores subrayaron que las tasas municipales no se ven reflejadas en mejoras concretas de servicios básicos como el mantenimiento vial, la seguridad o el alumbrado. “En épocas de cosecha, un camión cargado de papa puede quedar varado en un badén después de una lluvia, y eso es pérdida directa”, sostuvo un delegado de CARBAP.
La respuesta de Abad: “El Estado debe acompañar”
Tras escuchar los planteos, el senador Abad reconoció la legitimidad de los reclamos y aseguró que el Estado “debe acompañar al sector y generar condiciones para su desarrollo”.
El legislador, que en otras instancias ha defendido la reducción de retenciones para el agro, propuso complementar esa medida con:
- Incentivos crediticios específicos para economías regionales.
- Modernización de la legislación laboral rural.
- Creación de fiscalías especializadas en delitos rurales.
- Fortalecimiento del INTA como motor de innovación y transferencia tecnológica.
Una economía regional que pide reglas claras
La papa es uno de los pilares productivos de la región atlántica bonaerense, con epicentros en Otamendi, Balcarce, Lobería, Tandil y parte de Mar Chiquita. El cultivo genera miles de empleos directos e indirectos, abastece tanto al mercado interno como a la exportación y sostiene una importante cadena de valor que incluye insumos, maquinaria, transporte y empaque.
Sin embargo, los productores advierten que sin un cambio en las reglas del juego, será difícil sostener la competitividad frente a otras zonas productoras del país y del exterior. “Lo que pedimos no es privilegio, es previsibilidad”, resumió un dirigente al cierre del encuentro.
