La “motosierra” sobre el agro: los organismos estatales más afectados por el ajuste de Milei
La reducción del empleo público fue una de las banderas centrales del gobierno de Javier Milei, y los datos oficiales correspondientes a los primeros dos años completos de gestión confirman que el recorte tuvo un impacto significativo en organismos estatales clave para el sector agropecuario.
Según el último informe de dotación de personal de la administración pública nacional, varias dependencias técnicas vinculadas a la producción, la sanidad y la investigación fueron alcanzadas por la denominada “motosierra”, con bajas que en algunos casos superaron el 20% de sus planteles.
El organismo más afectado en términos relativos fue el Instituto Nacional de Semillas (Inase). Allí se registró el despido de 56 trabajadores, lo que equivale al 21,4% del total del personal que tenía la institución al cierre de la gestión anterior. Muy cerca se ubicó el Instituto Nacional de Vitivinicultura, con 110 desvinculaciones, que representan una reducción del 21,3% de su dotación.
Otro recorte de peso se produjo en el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero, donde la salida de 79 trabajadores implicó una caída del 18,9% de la plantilla. En tanto, el Servicio Meteorológico Nacional redujo su personal en 172 puestos, lo que representa un ajuste del 14,8%.
Entre los organismos de mayor tamaño y peso estratégico, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) perdió 682 trabajadores, una merma del 11,5%. En este caso, desde el propio organismo se reconoce que una parte importante de las bajas se explicó por renuncias voluntarias, vinculadas principalmente a los bajos salarios, más que por despidos directos.
Por su parte, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) redujo su dotación en 717 personas, lo que equivale a un recorte del 10,6% en lo que va de la gestión. Además, la conducción actual del organismo ya anticipó que el proceso de ajuste continuará en los próximos dos años.
En conjunto, los números reflejan que el achique del Estado impulsado por el gobierno nacional tuvo un impacto profundo en organismos técnicos y científicos de fuerte relevancia para el entramado productivo agropecuario. Un ajuste que, más allá de los porcentajes, reabre el debate sobre el rol del Estado en áreas estratégicas para el desarrollo, la sanidad y la competitividad del agro argentino.
