Estado de los campos en la región al 5 de febrero de 2026

Estado de los campos en la región al 5 de febrero de 2026

Al 5 de febrero de 2026, los campos de la región atraviesan un escenario dispar, condicionado por la irregularidad de las lluvias y las altas temperaturas registradas durante las últimas semanas. El pulso productivo sigue marcado por la necesidad urgente de precipitaciones generalizadas que permitan estabilizar rindes y sostener el potencial de los cultivos de gruesa.

En los lotes de soja de primera, el estado general va de regular a bueno, con plantas que evidencian estrés hídrico en sectores donde las lluvias fueron escasas o nulas durante enero. En cambio, aquellos campos que recibieron chaparrones aislados muestran una recuperación parcial, aunque todavía lejos de una condición ideal para esta etapa crítica del desarrollo.

La soja de segunda presenta un panorama más comprometido. Implantada en fechas tardías y con perfiles de suelo incompletos, acusa con mayor fuerza la falta de humedad. En varios establecimientos se observan stand desparejos y un crecimiento vegetativo limitado, lo que genera preocupación entre los productores de cara a la definición de rindes.

En el caso del maíz, los planteos tempranos atraviesan el período de llenado de granos con resultados variables. Los mejores lotes se localizan en zonas puntuales donde las lluvias fueron oportunas, mientras que el maíz tardío depende casi exclusivamente de eventos de corto plazo para evitar mayores pérdidas productivas.

Respecto a la ganadería, la situación también es heterogénea. Las pasturas naturales muestran signos de agotamiento y los verdeos estivales no lograron expresarse plenamente por la falta de agua. Esto obliga a muchos productores a recurrir a suplementación anticipada, incrementando los costos en un contexto ya ajustado.

En síntesis, el estado de los campos al inicio de febrero refleja una campaña atravesada por la incertidumbre climática. La evolución de los cultivos en la región quedará supeditada a lo que ocurra en las próximas semanas, con el clima como principal variable para definir si el ciclo 2025/26 logra sostener expectativas o consolida un escenario más ajustado en términos productivos.