Cosecha récord y escenario global tenso: el agro argentino podría aportar más de u$s34.500 millones en 2026
La Argentina se encamina a una campaña agrícola histórica en 2025/26, con una producción estimada en 160 millones de toneladas, según proyecciones de la Bolsa de Comercio de Rosario. Este escenario productivo coincide con un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente que impactan en los mercados de energía, fertilizantes y granos.
La escalada del conflicto tras operaciones militares de Estados Unidos en Irán generó preocupación por la seguridad del Estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula cerca del 25% del petróleo mundial y un tercio de los fertilizantes del planeta. Este fenómeno elevó la volatilidad internacional y encareció insumos clave para la producción agrícola, como la urea, cuyo costo depende en gran parte del gas natural.
En paralelo, los fondos especulativos incrementaron su participación en el mercado de Chicago, realizando compras por 540.000 contratos en 30 días, lo que contribuyó a sostener las cotizaciones internacionales de los commodities agrícolas.
En el plano productivo, la campaña argentina muestra cifras muy alentadoras. La cosecha fina dejó 29,5 millones de toneladas de trigo y 5,6 millones de cebada, mientras que para la gruesa se proyectan 62 millones de toneladas de maíz, 48 millones de soja y 6,6 millones de girasol, este último con el mayor volumen del siglo.
Sin embargo, la fuerte oferta local presiona los precios internos. En el mercado de Rosario, el maíz se negoció cerca de u$s170 por tonelada, uno de los valores más bajos de los últimos años en términos reales.
Aun así, el impacto macroeconómico será significativo. Las exportaciones agrícolas podrían alcanzar 113 millones de toneladas, generando ingresos por u$s34.530 millones. En materia fiscal, el Estado recibiría alrededor de u$s4.650 millones en Derechos de Exportación, principalmente del complejo soja.
Con stocks finales estimados en 21 millones de toneladas, Argentina se posiciona con una sólida capacidad exportadora para abastecer la demanda internacional. En los próximos meses, el mercado seguirá de cerca la evolución del conflicto en Medio Oriente y el ritmo de ingreso de la cosecha gruesa, factores que influirán en la dinámica de precios y en la liquidación de divisas del sector agroexportador.
