Sitio 0: diez años que invitan a pensar el futuro del puerto

Sitio 0: diez años que invitan a pensar el futuro del puerto

En marzo se cumple una década desde que Sitio 0 de Quequén comenzó a operar en el Puerto Quequén. Diez años pueden parecer poco en términos históricos, pero en este caso alcanzan para evidenciar un cambio profundo en la dinámica portuaria y productiva de Necochea y su región.

Cuando la empresa desembarcó, lo hizo con una premisa clara: “venir a sumar”. Hoy, a la luz de los números y del funcionamiento del puerto, es válido preguntarse si aquel objetivo no fue, incluso, superado. Más de 17 millones de toneladas operadas, un crecimiento sostenido en los embarques y una mejora sustancial en la eficiencia logística no son datos menores en una zona cuya economía depende en gran medida del agro.

El salto de un promedio de 4,5 millones de toneladas anuales a 6,7 millones —con un récord de 9 millones en 2025— no puede explicarse únicamente por factores externos. Hay, sin dudas, una mejora estructural en el sistema portuario, y allí Sitio 0 aparece como protagonista. No solo por su capacidad operativa, sino por haber introducido una lógica de mayor previsibilidad y eficiencia.

Quizás uno de los aspectos más relevantes —aunque menos visibles para la comunidad en general— sea la reducción en los tiempos de espera de los buques. Un día y medio menos puede parecer un detalle técnico, pero se traduce en millones de dólares de ahorro y, en definitiva, en mejores condiciones para toda la cadena productiva. Es ahí donde la logística deja de ser un concepto abstracto y pasa a tener impacto concreto en la economía regional.

También es destacable la planificación en infraestructura, especialmente la playa de camiones ubicada fuera del área portuaria. En una ciudad donde históricamente el tránsito pesado generó tensiones, ordenar ese flujo implica no solo eficiencia, sino también una mejora en la calidad de vida urbana.

Ahora bien, todo balance también invita a mirar hacia adelante. Si esta primera década estuvo marcada por la inversión y el crecimiento, el desafío de los próximos años será sostener esa evolución en un contexto cada vez más competitivo y cambiante. La pregunta ya no es qué aportó Sitio 0, sino cuánto más puede aportar.

Porque si algo deja esta experiencia es una enseñanza clara: cuando hay decisión empresarial, planificación e integración con el territorio, el desarrollo no es un concepto teórico, sino una realidad tangible.

Diez años después, Sitio 0 no solo forma parte del puerto. Forma parte de la discusión sobre qué modelo de crecimiento quiere Necochea y cómo se posiciona en el mapa productivo del país. Y eso, quizás, sea su mayor logro.