La retención de hembras reduce la faena, pero el sector ganadero mantiene señales de alerta
La faena de hembras registró una importante caída durante los primeros cinco meses del año, en un contexto marcado por mejores condiciones climáticas y una mayor disponibilidad de forraje. Según un informe elaborado por la Rosgan, entre enero y mayo se faenaron cerca de 2,34 millones de cabezas, lo que representa una disminución interanual del 9% y constituye el nivel más bajo para este período en los últimos años.
De acuerdo con el análisis de la entidad rosarina, esta reducción no responde a una menor disponibilidad de animales, sino a una estrategia de retención por parte de los productores, favorecida por un escenario productivo y comercial más favorable. Las buenas condiciones de los campos permitieron postergar destetes y retrasar la salida de vacas destinadas a la venta.
“La menor faena observada en lo que va del año responde más a una decisión de retención favorecida por mejores condiciones productivas y de mercado que a una reducción estructural de la disponibilidad de hembras”, señaló el informe.
La tendencia también se reflejó en un mayor peso de los animales enviados a faena. El rendimiento promedio de la res con hueso alcanzó los 238 kilogramos, superando ampliamente los 232 kilogramos registrados en igual período del año pasado.
Un escenario que exige seguimiento
A pesar de las señales positivas vinculadas a la retención de vientres, desde Rosgan advirtieron que algunos indicadores continúan requiriendo especial atención. La participación de hembras en la faena total se ubicó en el 47,5%, manteniéndose por cuarto año consecutivo por encima del 47%, nivel considerado como el límite de equilibrio para la evolución del stock bovino.
Asimismo, la tasa de extracción alcanzó el 8,2% del stock inicial, mientras que la reposición de animales continúa mostrando ciertas limitaciones. Durante la última campaña ingresaron al sistema 7,19 millones de terneras, unas 120.000 cabezas menos que en el ciclo anterior.
En este contexto, la entidad concluyó que, si bien la mejora de las condiciones productivas favorece la retención y genera expectativas positivas para la ganadería, los actuales niveles de extracción y la limitada incorporación de terneras obligan a mantener un monitoreo permanente para garantizar la sustentabilidad del rodeo nacional en los próximos años.
