Lluvias atípicas en pleno invierno: en una semana cayó casi todo lo esperado para julio
Las precipitaciones sorprendieron a la región productiva y permitieron reforzar las reservas de humedad. La Bolsa de Comercio de Rosario destacó acumulados importantes en la región pampeana y registros excepcionales en el noreste del país.
Un inusual episodio de lluvias registrado durante la tercera semana de julio dejó un balance favorable para buena parte del área agrícola argentina. Las precipitaciones superaron los valores habituales para esta época del año y aportaron humedad clave para los cultivos de invierno.
Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), entre el 16 y el 22 de julio se registraron acumulados que, en algunos sectores, prácticamente igualaron las lluvias promedio de todo el mes. La media histórica de julio se ubica entre 10 y 25 milímetros en distintas zonas de la región núcleo.
Entre los registros destacados aparecen Pergamino, con 25,8 milímetros; Labordeboy, con 21,8; y Chacabuco, con 21 milímetros. Sin embargo, la distribución fue irregular y sectores del norte santafesino recibieron aportes escasos o prácticamente nulos.
En términos generales, las lluvias dejaron entre 5 y 30 milímetros en Buenos Aires, La Pampa y el sur de Santa Fe, mientras que Entre Ríos y Corrientes registraron acumulados mucho más importantes, de entre 30 y 110 milímetros. El máximo mencionado por el informe se produjo en Ituzaingó, con 160 milímetros.
Un alivio para los cultivos de invierno
Desde el punto de vista productivo, las lluvias permitieron recomponer parte de las reservas de agua de los suelos y mejorar las condiciones para los cultivos invernales, en medio de fuertes variaciones de temperatura.
El sudeste de la región pampeana mantiene niveles de humedad entre adecuados y óptimos, mientras que hacia el oeste de la zona núcleo las reservas muestran una situación más ajustada.
Para alcanzar condiciones óptimas, todavía serían necesarios aportes de entre 20 y 60 milímetros en sectores del centro y oeste. De todos modos, las lluvias de julio dejaron una importante reserva de humedad y ayudaron a reducir el impacto del déficit de precipitaciones característico del invierno.
Un aporte inesperado y oportuno que mejora el escenario hídrico de buena parte del área productiva y renueva las expectativas para los cultivos de invierno.
