Súper Niño en el horizonte: el sudeste bonaerense no puede esperar a que llegue el agua para actuar

Súper Niño en el horizonte: el sudeste bonaerense no puede esperar a que llegue el agua para actuar

Los pronósticos sobre la posible evolución de El Niño vuelven a colocar al sudeste bonaerense frente a un desafío conocido: prepararse para períodos de lluvias abundantes y excesos hídricos. Necochea, Quequén, Lobería, Balcarce, San Cayetano y Tres Arroyos tienen por delante meses clave para revisar caminos, canales, alcantarillas y desagües. La prevención debe comenzar ahora.

El clima vuelve a poner una señal de advertencia sobre una de las principales regiones productivas de la provincia de Buenos Aires. La posibilidad de un fenómeno El Niño de elevada intensidad durante los próximos meses obliga a mirar más allá del pronóstico y preguntarse qué tan preparada está la región ante un eventual ciclo de precipitaciones superiores a las normales.

No se trata de generar alarma ni de asegurar que habrá inundaciones. La intensidad, distribución y duración de las lluvias no pueden determinarse con tanta anticipación. Pero tampoco sería prudente ignorar un escenario que podría encontrar al sudeste bonaerense con sectores vulnerables.

Necochea: prevenir antes de volver a lamentar

En el partido de Necochea, la cuestión adquiere particular relevancia. Cuando se producen precipitaciones importantes, los excesos de agua no solamente afectan los lotes productivos: también ponen a prueba caminos rurales, alcantarillas, canales y vías naturales de escurrimiento.

Por eso, la discusión no debería comenzar cuando los caminos ya están intransitables o los campos anegados.

Es ahora cuando corresponde relevar los sectores críticos, limpiar cunetas y alcantarillas, controlar canales, reparar caminos y establecer prioridades de intervención.

Los caminos rurales no son solamente una infraestructura para el productor. Por ellos circulan trabajadores, familias, transportistas, maquinaria, producción y servicios esenciales. También constituyen el acceso a establecimientos educativos y poblaciones rurales.

Mantenerlos transitables es una necesidad productiva y social.

Quequén y Necochea: también mirar los desagües urbanos

La prevención debe alcanzar además a Necochea y Quequén.

Ante lluvias intensas concentradas en pocas horas, la capacidad de escurrimiento urbano resulta determinante. La limpieza de bocas de tormenta, conductos y canales, junto con la detección anticipada de sectores históricamente afectados, debería formar parte de un operativo preventivo antes de los meses de mayor riesgo.

Esperar el alerta meteorológico para comenzar los trabajos sería llegar tarde.

Una problemática regional

La misma mirada preventiva debería extenderse hacia Lobería, Balcarce, San Cayetano y Tres Arroyos, donde producción agropecuaria, caminos rurales y sistemas de drenaje forman parte de una misma ecuación.

Cada municipio conoce sus puntos vulnerables. El desafío es actuar antes.

Municipios, Provincia, entidades agropecuarias, productores, Defensa Civil y organismos vinculados al manejo del agua deberían trabajar coordinadamente, compartiendo información y estableciendo prioridades.

¿Qué debería hacerse ahora?

Entre las medidas prioritarias aparecen el relevamiento de caminos rurales y sectores bajos; limpieza de alcantarillas, cunetas, canales y desagües; reparación preventiva de puntos críticos; control de obras que puedan dificultar el escurrimiento; mantenimiento de bocas de tormenta urbanas; actualización de protocolos de emergencia y seguimiento permanente de los pronósticos.

En el campo también será necesario planificar. Productores agrícolas y ganaderos deberían identificar lotes con antecedentes de anegamiento, revisar accesos, evaluar dónde ubicar hacienda y reservas y organizar con anticipación las labores que podrían complicarse ante una primavera o un verano lluviosos.

El momento es ahora

El denominado “Súper Niño” sigue siendo un escenario que deberá confirmarse con la evolución de las condiciones atmosféricas y oceánicas. Un pronóstico estacional tampoco permite anticipar cuánto lloverá exactamente sobre Necochea, Lobería, Balcarce, San Cayetano o Tres Arroyos.

Pero la incertidumbre no debería convertirse en excusa para postergar trabajos.

Si finalmente las lluvias extraordinarias no llegan, haber limpiado canales, reparado caminos y mejorado los drenajes no habrá sido un esfuerzo perdido. Si llegan, esas tareas pueden resultar decisivas.

El sudeste bonaerense conoce el impacto que puede provocar el exceso de agua. Por eso, frente a un escenario climático que merece atención, hay una pregunta que debería plantearse hoy y no después de la próxima tormenta:

¿Estamos preparados?

La prevención comienza antes de que caiga la primera gota.

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