El Niño gana intensidad y anticipa un trimestre con lluvias abundantes en gran parte del país

Los pronósticos climáticos anticipan que el fenómeno de El Niño continuará intensificándose hasta noviembre o diciembre, con más del 95% de probabilidades de persistir hasta marzo de 2027. Además, existe un 54% de posibilidades de que alcance una intensidad extrema.

Los episodios de El Niño registrados durante las últimas tres décadas han sido más intensos que los anteriores, en un contexto de calentamiento global que potencia los efectos de la variabilidad climática natural.

¿Cómo repercutirá en el campo argentino?

Después de una prolongada espera, esta semana llegaron las primeras lluvias generalizadas y de importancia para el sector agropecuario. Las perspectivas indican que los episodios de precipitaciones aumentarían significativamente durante octubre y, principalmente, en noviembre.

Este escenario genera expectativas favorables para la campaña gruesa, con buenas reservas de humedad en los suelos y lluvias regulares que podrían beneficiar el desarrollo de los cultivos de maíz y soja durante el verano.

Sin embargo, las precipitaciones también representan un desafío para las próximas semanas. La cosecha de trigo y cebada dependerá, en buena medida, de la disponibilidad de ventanas de buen tiempo y de que los lotes tengan condiciones adecuadas para el ingreso de las maquinarias.

Por lo tanto, mientras las lluvias favorecerían el desarrollo de los cultivos de verano, el exceso de humedad podría complicar las tareas de recolección de los cereales de invierno.

El pronóstico trimestral anticipa lluvias superiores a lo normal

Las proyecciones climáticas oficiales para octubre, noviembre y diciembre de 2026 muestran una elevada probabilidad de precipitaciones normales a superiores al promedio en amplias regiones del país.

La señal más marcada se concentra en la Mesopotamia, especialmente en Corrientes y Misiones, donde se esperan los mayores impactos del fenómeno, con probabilidades elevadas de lluvias abundantes.

Hacia el sur del Litoral, Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires, Cuyo y el norte y centro de la Patagonia, las precipitaciones podrían ubicarse entre los valores normales y superiores a los habituales para esta época. Incluso el noreste de Santa Cruz podría recibir lluvias importantes.

En contraste, el Noroeste Argentino (NOA), el oeste y sur de Santa Cruz y Tierra del Fuego presentarían una tendencia opuesta, con mayores probabilidades de precipitaciones escasas durante el último trimestre del año.

Temperaturas frescas y menor riesgo de heladas tardías

En cuanto a las temperaturas, los pronósticos anticipan la continuidad de jornadas frescas, con máximas relativamente bajas para la primavera en buena parte de la región pampeana y la Mesopotamia.

La nubosidad y las lluvias contribuirían a mantener temperaturas medias normales o inferiores al promedio. En cambio, las regiones con menores precipitaciones, como el NOA y el extremo sur de la Patagonia, tendrían mayores posibilidades de registrar temperaturas más cálidas.

También podrían producirse algunas heladas tardías asociadas al ingreso de aire polar. No obstante, las probabilidades tenderían a disminuir a medida que se generalicen las lluvias.

Un escenario favorable, aunque con desafíos para las labores agrícolas

En términos generales, las perspectivas climáticas abren un panorama favorable para los cultivos de la campaña gruesa, especialmente por la disponibilidad de humedad y la expectativa de lluvias durante los próximos meses.

El principal desafío estará en la distribución de las precipitaciones y en su impacto sobre las labores de cosecha de trigo y cebada. La evolución de El Niño será, por lo tanto, un factor clave para seguir de cerca durante el cierre de 2026 y el comienzo de 2027.

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