Quequén suma infraestructura para el campo: la Cooperativa Agropecuaria General Necochea apuesta al futuro después de 76 años de historia

Por Nicolàs Mario Tambascia.*

La construcción de una nueva planta de silos de la Cooperativa Agropecuaria General Necochea en Quequén representa mucho más que una inversión en infraestructura. Es una nueva expresión de una historia institucional que lleva 76 años acompañando al productor agropecuario, creciendo junto al campo y consolidando una presencia fundamental en el desarrollo económico del sudeste bonaerense.

La iniciativa adquiere una dimensión especial cuando se observa el recorrido de la entidad. Fundada el 29 de octubre de 1950, por alrededor de 170 productores que se reunieron en la Biblioteca Popular Andrés Ferreyra de Necochea, la cooperativa nació con un objetivo claro: generar una herramienta propia para defender los intereses comerciales de los hombres de campo, mejorar las condiciones de comercialización y fortalecer la capacidad de negociación de quienes producían.

Aquella iniciativa colectiva, surgida de la necesidad de organizarse frente a las dificultades comerciales de la época, se transformó con el paso de las décadas en una institución de referencia para el movimiento cooperativo regional. Desde sus primeros pasos hasta la estructura que hoy posee, la General Necochea fue construyendo un camino basado en el esfuerzo compartido, la confianza de sus asociados y la reinversión de los recursos generados por su propia actividad.

En ese recorrido, la infraestructura de almacenamiento siempre ocupó un lugar estratégico. La primera planta de silos propia de la cooperativa se construyó en Quequén en 1974, con una capacidad inicial de apenas 2.540 toneladas. Más de cinco décadas después, la misma localidad vuelve a ser escenario de una inversión que proyecta ampliar significativamente la capacidad operativa de la institución.

La nueva obra contempla un diseño integral para alcanzar entre 80.000 y 90.000 toneladas de almacenamiento, con una primera etapa prevista para 20.000 toneladas. El emprendimiento, financiado mediante excedentes capitalizados por la propia cooperativa, refleja una decisión empresarial e institucional que merece destacarse: transformar los resultados de la actividad en nuevas herramientas para acompañar el crecimiento productivo.

El presidente reelecto de la entidad, Egidio Mailland, explicó que la iniciativa responde a la necesidad de desarrollar lo que denominan «puertos secos», instalaciones de almacenamiento ubicadas estratégicamente en las zonas productivas para facilitar la recepción de granos y evitar que las dificultades de infraestructura vial terminen condicionando la comercialización.

Su planteo pone sobre la mesa una de las cuestiones estructurales que todavía enfrenta el campo argentino. La falta de caminos rurales adecuados, los problemas de transitabilidad y los anegamientos que periódicamente afectan a distintas zonas productivas generan complicaciones para trasladar las cosechas. En ese contexto, disponer de mayor capacidad de almacenamiento y de instalaciones cercanas a los establecimientos rurales se convierte en una herramienta fundamental para ordenar la logística.

La nueva planta de Quequén se suma a una estrategia de expansión que la cooperativa viene desarrollando desde hace años. Su presencia en localidades como Lobería, Mechongué, San Agustín, La Ballenera, Otamendi, Balcarce y Energía demuestra que su actividad trasciende ampliamente los límites de Necochea y acompaña a productores de buena parte del sudeste bonaerense.

También merece destacarse la incorporación de nuevas instalaciones en Lobería, donde el año pasado se habilitó una miniplanta con capacidad para 12.000 toneladas. Son inversiones que responden a una misma concepción: acercar servicios al productor, descentralizar la recepción de mercadería y mejorar las condiciones operativas de una región que tiene en la agricultura uno de sus principales motores económicos.

Una historia construida sobre el esfuerzo cooperativo

Cumplir 76 años de trayectoria no significa solamente exhibir una fecha de fundación. Significa reconocer el trabajo de varias generaciones de productores, dirigentes, empleados y asociados que sostuvieron una institución nacida de la necesidad de defender la producción y organizarse colectivamente.

La Cooperativa General Necochea supo evolucionar junto con las transformaciones del sector agropecuario. A la comercialización de cereales y oleaginosas incorporó servicios vinculados con la hacienda, semillas, fertilizantes, productos fitosanitarios, insumos veterinarios, combustibles, seguros, salud, turismo y otras actividades destinadas a responder a las necesidades de sus asociados y de la comunidad.

Ese crecimiento también estuvo acompañado por su integración al sistema de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), una estructura que le permitió ampliar sus posibilidades comerciales y participar de emprendimientos de alcance nacional, entre ellos ACA Bio, la planta de bioetanol ubicada en Córdoba.

Se trata de una evolución que demuestra que el cooperativismo agropecuario no debe limitarse exclusivamente al acopio y la comercialización de granos. Su fortaleza también reside en generar servicios, agregar valor, promover inversiones y construir mecanismos que permitan que una mayor parte de los beneficios de la actividad vuelva al circuito productivo.

Quequén, una pieza estratégica para el futuro

La decisión de ampliar la capacidad de almacenamiento en Quequén tiene además una importancia particular por su vinculación con el puerto, una de las principales terminales de exportación agroindustrial de la Argentina.

La producción que sale de los campos de Necochea, Lobería, Balcarce, San Cayetano y otros distritos de la región necesita una estructura logística eficiente para llegar a los mercados nacionales e internacionales. En esa cadena, el acopio cumple una función determinante: permite recibir, acondicionar, conservar y organizar los granos antes de su comercialización y posterior despacho.

Por eso, cada inversión en infraestructura de almacenamiento representa también una apuesta al fortalecimiento de Puerto Quequén y de toda la economía regional. Más capacidad de recepción, mejores instalaciones y una logística más organizada son condiciones que contribuyen a mejorar la competitividad de la producción.

Sin embargo, el crecimiento de las plantas de silos debe ir acompañado por una política sostenida de mantenimiento y mejoramiento de los caminos rurales, accesos y rutas. La infraestructura de acopio puede ofrecer soluciones, pero no reemplaza la responsabilidad de contar con una red vial que permita sacar la producción de los establecimientos en condiciones adecuadas.

Invertir hoy para seguir acompañando al productor

La nueva planta de Quequén permite observar una continuidad entre el pasado y el presente de la Cooperativa Agropecuaria General Necochea. Aquellos 170 productores que en 1950 decidieron organizarse para defender sus intereses comerciales difícilmente imaginarían la dimensión que alcanzaría aquella iniciativa. Sin embargo, el principio que impulsó su creación conserva plena vigencia: la unión de esfuerzos como herramienta para alcanzar objetivos comunes.

Después de 76 años, la institución continúa apostando a la infraestructura, ampliando su presencia territorial y reinvirtiendo recursos en nuevas instalaciones. La obra que acaba de comenzar en Quequén es una muestra de esa continuidad y de una visión que entiende que el desarrollo agropecuario requiere planificación, capitalización y decisiones de largo plazo.

En un país donde las dificultades económicas, climáticas y logísticas forman parte de la realidad cotidiana del productor, la existencia de organizaciones cooperativas con trayectoria y capacidad de inversión constituye un componente importante de la estructura productiva.

El desafío hacia adelante será continuar acompañando las transformaciones del campo, incorporar tecnología, mejorar los servicios y generar condiciones que permitan que el esfuerzo de quienes producen se traduzca en mayores oportunidades para toda la región.

La historia de la Cooperativa General Necochea demuestra que las instituciones no se construyen de un día para otro. Se fortalecen con el tiempo, con la participación de sus asociados y con la capacidad de proyectarse hacia el futuro sin perder de vista las razones que les dieron origen.

La nueva planta de silos en Quequén es, en definitiva, otro capítulo de esa historia. Una inversión que mira al futuro, pero que encuentra sus raíces en aquel espíritu cooperativo de 1950: productores que comprendieron que unidos podían construir una herramienta propia para defender su trabajo y contribuir al desarrollo del campo y de toda la comunidad.

  • Editor y Redactor de Informe Agropecuario

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