Semillas: advierten por un “momento crítico” y piden una mesa de diálogo para destrabar el conflicto

Semillas: advierten por un “momento crítico” y piden una mesa de diálogo para destrabar el conflicto

La discusión por el uso y la comercialización de semillas volvió a cobrar fuerza en el agro argentino. Esta vez, la Cámara Argentina de Semilleros Multiplicadores alertó que el sistema atraviesa una situación delicada y reclamó avanzar en acuerdos concretos para revertir un problema que lleva años sin resolverse.

En un comunicado reciente, la entidad sostuvo que el negocio de la semilla fiscalizada se encuentra en un “momento crítico”, afectado por el estancamiento del mercado formal y la creciente utilización de semillas fuera del circuito legal. Según señalaron, esta situación impacta de lleno en la inversión privada y pone en riesgo la sustentabilidad del sistema.

Desde CASEM remarcaron la necesidad de promover el uso de semilla certificada, ya que garantiza calidad, trazabilidad y respaldo técnico. Sin embargo, advirtieron que el bajo nivel de adopción debilita a toda la cadena y desalienta el desarrollo de nuevas tecnologías y mejoras genéticas.

El eje del conflicto vuelve a centrarse en una práctica histórica del sector: el uso propio o la llamada “bolsa blanca”, especialmente en cultivos autógamos como soja y trigo. Este mecanismo reduce el mercado formal y reaviva el reclamo de los semilleros por una mayor protección de la propiedad intelectual y la innovación.

Además, la entidad puso el foco en la falta de actualización de la Ley de Semillas 20.247, una normativa vigente desde la década del 70 que, según distintos actores, quedó desfasada frente a la dinámica actual del sector.

En este contexto, CASEM propuso la conformación de una mesa de diálogo amplia que incluya a todos los eslabones de la cadena —productores, criaderos, multiplicadores y exportadores— para construir consensos y superar posiciones enfrentadas.

Finalmente, también subrayaron el rol clave del Instituto Nacional de Semillas, al que consideran fundamental para garantizar reglas claras, fortalecer los controles y generar condiciones que impulsen la inversión y la innovación en el sistema semillero argentino.