Fertilizantes en crisis: subas récord, caída de la demanda y alerta en el agro argentino

Fertilizantes en crisis: subas récord, caída de la demanda y alerta en el agro argentino

El mercado de fertilizantes encendió señales de alarma el 17 de abril de 2026 tras la difusión de un informe que expone un escenario crítico para el agro argentino: aumentos de hasta 200 dólares por tonelada en insumos clave, fuerte retracción de la demanda interna y una marcada parálisis comercial. El fenómeno impacta de lleno en la rentabilidad de los productores, condiciona los rindes esperados y pone en duda decisiones estratégicas de cara a la campaña 2026/27.

El relevamiento se realizó en un contexto internacional extremadamente sensible, atravesado por tensiones geopolíticas que afectaron el flujo global de insumos. El cierre del Estrecho de Ormuz generó un fuerte impacto en la oferta mundial, elevando costos logísticos y energéticos, y explicando gran parte de la escalada de precios que enfrentan los productores.

Brecha de precios y “destrucción de la demanda”

En el plano local, el informe revela una creciente desconexión entre los valores internacionales y la capacidad de pago del mercado interno. La urea se ubicó entre 870 y 900 USD por tonelada CFR, mientras que en el mercado local osciló entre 880 y 900 USD/t FCA, marcando un claro techo de aceptación.

En fosfatados, el MAP alcanzó entre 880 y 910 USD/t CFR, pero las operaciones internas rondaron los 950 USD/t FCA, niveles que, según operadores, no reflejan el verdadero costo de reposición.

Este desfasaje deriva en lo que analistas denominan “destrucción de la demanda”: productores y distribuidores evitan convalidar los precios internacionales, reducen compras y priorizan el uso de stock disponible. Incluso con ofertas más bajas, el mercado mostró escasa actividad, evidenciando su fragilidad.

Un escenario global tensionado

A nivel internacional, la oferta de fertilizantes continúa severamente restringida. India concentró gran parte de la demanda global, absorbiendo cerca de 2,8 millones de toneladas de urea.

A esto se sumaron restricciones de exportación desde Irán, dificultades operativas en Arabia Saudita, menor presencia exportadora de China y problemas productivos en Rusia. El resultado: una suba superior al 70% en los precios internacionales desde el inicio del conflicto en Medio Oriente.

Impacto directo en el campo argentino

Las consecuencias ya se sienten en el terreno. Se observa una caída en la venta de insumos, demoras en las decisiones de compra y ajustes en las estrategias productivas. Cultivos como trigo y maíz, altamente dependientes de la fertilización, son los más afectados por el deterioro en la relación insumo-producto.Si bien la reapertura del paso estratégico permitió aliviar parcialmente las tensiones —especialmente en el suministro de gas natural, clave para la producción de fertilizantes—, el efecto positivo aún es limitado. Persisten demoras en entregas y cuellos de botella logísticos que retrasan una eventual baja en los precios.

Dependencia y volatilidad

El episodio vuelve a dejar en evidencia la alta dependencia del agro argentino de factores externos, especialmente geopolíticos y energéticos. En cuestión de días, eventos internacionales pueden alterar drásticamente la ecuación económica del sector.

En este contexto de volatilidad extrema, la planificación agrícola se vuelve más compleja y exige mayor capacidad de adaptación por parte de productores, distribuidores y toda la cadena de valor. La campaña 2026/27, lejos de definirse en el lote, empieza a jugarse en el tablero global.