Récord productivo, pero con márgenes en caída en el agro argentino
Un informe de la Fundación IERAL anticipa una campaña 2025/26 con resultados históricos en volumen: la cosecha gruesa superaría los 110 millones de toneladas, impulsada por un récord en maíz y una sólida performance de la soja. Sin embargo, este crecimiento no se traduce en mejores resultados económicos para los productores.
Según el estudio, el maíz alcanzaría unas 67 millones de toneladas (+34% interanual), mientras que la soja rondaría los 48 millones, sostenida por buenos rindes pese a una menor superficie sembrada. Aun así, hacia fines de abril los precios mostraban una tendencia bajista, afectando directamente los márgenes.
La rentabilidad se vio presionada durante el primer trimestre de 2026 por la caída de ingresos y el aumento de costos. En marzo, los productores propietarios lograron márgenes de 402 dólares por hectárea en zona núcleo y 81 dólares en regiones extrapampeanas. En contraste, los arrendatarios apenas alcanzaron 26 dólares en zona núcleo y registraron pérdidas de 78 dólares fuera de la región central.
El deterioro responde a una baja del 2% en los ingresos reales y a un incremento de costos de entre 6% y 8%, impulsado principalmente por el encarecimiento del gasoil y los fertilizantes. El maíz fue el cultivo más afectado, debido a su mayor dependencia del transporte y del uso de insumos como la urea.
El informe también advierte sobre el impacto del financiamiento: si parte de los insumos se adquiere con crédito, los márgenes pueden caer entre 44 y 69 dólares por hectárea, llevando incluso a resultados negativos en campos arrendados de la zona núcleo.
A este escenario se suma la presión fiscal. De acuerdo con datos del Instituto de Análisis de la Realidad Argentina y Latinoamericana, el Estado absorbió en el último año el 55% del excedente agrícola en zona núcleo y el 76% en regiones extrapampeanas. Las retenciones explican la mayor parte de esa carga, al gravar el ingreso bruto sin considerar la rentabilidad.
El análisis concluye que, aunque la campaña muestra un fuerte repunte en volumen, los altos costos, la carga impositiva y las condiciones financieras limitan la rentabilidad, especialmente para productores arrendatarios y zonas alejadas de los puertos.
