La producción de papa muestra signos de recuperación tras un difícil 2025

La producción de papa muestra signos de recuperación tras un difícil 2025

Luego de atravesar uno de los períodos más complejos de los últimos años, la producción de papa comenzó a mostrar una recuperación durante 2026, impulsada por una reducción en la superficie sembrada y una mejora en los precios que reciben los productores.

Así lo destacó Mario Raiteri, vicepresidente de la Federación Nacional de Productores de Papa y secretario de Coninagro, quien aseguró que el sector logró revertir parcialmente el escenario adverso registrado durante el año pasado, cuando la combinación de bajos valores de mercado, elevados costos de producción y una sobreoferta generalizada provocó importantes pérdidas económicas.

«Durante gran parte de 2025 la papa no tuvo precio. Los costos seguían aumentando y la oferta superó ampliamente a la demanda. Hubo productores que directamente dejaron parte de la cosecha en el campo porque no era rentable levantarla», recordó el dirigente.

Menos superficie y un mercado más equilibrado

Según explicó Raiteri, un relevamiento satelital realizado por el INTA junto con la Federación Nacional de Productores de Papa determinó que la superficie implantada cayó cerca de un 20% respecto de la campaña anterior.

La superficie pasó de más de 40.000 hectáreas a poco más de 32.000, una reducción cercana a las 8.000 hectáreas que permitió equilibrar la oferta disponible y sostener mejores precios para el productor.

La disminución respondió a distintos factores. Por un lado, muchos productores llegaron a la nueva campaña con escaso capital luego de las pérdidas acumuladas. Por otro, las intensas lluvias registradas durante la primavera en el sudeste bonaerense complicaron las tareas de implantación y obligaron a reducir el área efectivamente sembrada.

Además, las heladas ocurridas en Córdoba afectaron los rendimientos y la calidad de los cultivos, contribuyendo también a una menor oferta nacional.

Mejoran los números del cultivo

Si bien los rendimientos obtenidos no alcanzaron niveles considerados excepcionales, la combinación de menor producción y mejores precios permitió recuperar márgenes de rentabilidad.

Actualmente, el costo de producción de una hectárea de papa oscila entre los 8.000 y 9.000 dólares, contemplando gastos en semillas, fertilizantes, fitosanitarios, riego, combustible, mano de obra y maquinaria.

En este contexto, la rentabilidad final continúa dependiendo de los rindes obtenidos y del valor de comercialización alcanzado por cada productor.

Preocupación por la industria

A pesar de la mejora observada en el mercado de consumo fresco, persisten algunas preocupaciones en el segmento industrial.

Raiteri advirtió que las empresas procesadoras enfrentan crecientes dificultades para competir en los mercados internacionales debido al aumento de los costos internos y a la pérdida de competitividad cambiaria.

«La industria tiene cada vez más dificultades para colocar sus productos en los países vecinos. Si no logra exportar, esa producción termina volcándose al mercado interno y genera una presión adicional sobre los precios», señaló.

Una realidad que también observa el sudeste bonaerense

La situación es seguida de cerca en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, principal zona productora del país, donde localidades como Comandante Nicanor Otamendi, Balcarce, Lobería, Tandil y Necochea concentran una importante actividad vinculada al cultivo de papa.

Si bien el escenario actual es más favorable que el de 2025, los productores continúan atentos a la evolución de los costos, la competitividad de la industria y las condiciones climáticas, factores que seguirán definiendo la rentabilidad del cultivo en los próximos meses.

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