La soja cerró una campaña con menos superficie, pero rindes que impulsaron una producción récord en la región de Bahía Blanca
La campaña de soja 2025/26 en el área de influencia de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca dejó un balance que confirma la importancia de los rendimientos por sobre la superficie sembrada. Si bien el cultivo sufrió una marcada reducción del área implantada debido a los excesos hídricos registrados durante la siembra, la recuperación climática de la segunda mitad del ciclo permitió alcanzar una producción muy superior a la esperada.
Según el informe agrícola de la entidad correspondiente a la primera quincena de julio, la cobertura potencial del cultivo alcanzó las 2,6 millones de hectáreas, un nivel similar al registrado en las campañas 2018/19 y 2024/25. Sin embargo, las dificultades para ingresar a numerosos establecimientos rurales, producto de los campos anegados y la falta de piso, redujeron la superficie finalmente sembrada a 2,26 millones de hectáreas, lo que representa una caída cercana al 13% respecto del promedio de las últimas cinco campañas.
Las zonas norte y centro fueron las más perjudicadas por esta situación. Allí se dejaron de implantar alrededor de 300.000 hectáreas en comparación con ciclos anteriores, debido a las complicaciones generadas por el exceso de agua durante la ventana de siembra.
A lo largo de la campaña, el comportamiento de los cultivos fue muy dispar. Durante enero, las elevadas temperaturas y la escasez de precipitaciones provocaron un importante retraso en el desarrollo de los lotes y generaron incertidumbre entre los productores. No obstante, las lluvias registradas desde mediados de febrero cambiaron por completo el escenario, permitiendo una notable recuperación de los cultivos y elevando los rendimientos por encima de las expectativas iniciales.
Actualmente, la cosecha regional supera el 95% del área sembrada, mientras que a nivel nacional ya se recolectó más del 98% del cultivo.
El dato más destacado de la campaña es que, pese a sembrarse unas 300.000 hectáreas menos que en años anteriores, la producción regional alcanzó 6,63 millones de toneladas, un volumen que supera en un 12% el promedio de las últimas ocho campañas. El incremento estuvo explicado por una mejora generalizada de los rindes, que quedaron por encima de sus valores históricos en más del 90% de los partidos relevados por la Bolsa.
La mayor parte de la producción continúa concentrándose en la zona norte del área de influencia de la BCP, con el 51% del total, seguida por la zona centro con el 47%, mientras que el sector sur aporta apenas el 2%.
Entre los principales distritos productores figuran General Villegas, Pehuajó, Rivadavia, Trenque Lauquen, Daireaux, Azul, Coronel Suárez, Tres Arroyos, San Cayetano y Adolfo Gonzales Chaves, consolidando el peso productivo del oeste y centro bonaerense.
Rindes por encima de la media
El rendimiento promedio regional fue de 3.100 kilogramos por hectárea, aunque con marcadas diferencias entre zonas. Los mejores resultados superaron los 5.000 kg/ha en sectores del noreste de La Pampa y del noroeste bonaerense, mientras que los más bajos apenas alcanzaron 700 kg/ha, principalmente en lotes de segunda y en áreas del centro y sudeste de Buenos Aires, como Laprida, Benito Juárez y Adolfo Gonzales Chaves.
En esos partidos persistieron los problemas derivados del exceso de agua durante las primeras etapas del cultivo, con pérdidas de plantas que, en algunos establecimientos, superaron el 50% de la densidad original de siembra.
Por regiones, los rindes promedio también se ubicaron por encima de los registros históricos:
- Zona Norte: 3.700 kg/ha (+18%).
- Zona Centro: 2.400 kg/ha (+8%).
- Zona Sur: 1.900 kg/ha (+23%).
Un resultado que deja una enseñanza
La campaña vuelve a demostrar que, aun frente a una reducción importante del área sembrada por factores climáticos, un adecuado comportamiento del cultivo durante las etapas críticas puede compensar esas pérdidas mediante altos niveles de productividad.
Para el sudeste bonaerense, donde aún existen sectores afectados por excesos hídricos y dificultades de acceso a los establecimientos rurales, el informe deja un mensaje alentador: cuando el clima acompaña en los momentos decisivos, el potencial productivo de la soja vuelve a reflejarse en los resultados finales.
