Cayó la faena vacuna en julio y el consumo de carne registró su nivel más bajo del año

Cayó la faena vacuna en julio y el consumo de carne registró su nivel más bajo del año

La actividad de la industria frigorífica mostró una marcada desaceleración durante julio. Según las estadísticas de envíos a faena autorizados por el Senasa, los productores remitieron 1,075 millones de bovinos, un volumen que representa una caída del 12% respecto de los 1,22 millones de cabezas enviados en el mismo mes de 2025.

Pese a la menor faena, las exportaciones de carne vacuna mantuvieron un ritmo sostenido. Durante julio, el Senasa certificó embarques por 65.000 toneladas de cortes vacunos, equivalentes a unas 93.000 toneladas res con hueso, consolidando la fuerte demanda internacional por la carne argentina.

Con un peso promedio de 241 kilos por res, la producción total de carne del mes se estima en 259.000 toneladas res con hueso. Descontando el volumen exportado, el mercado interno habría absorbido un nivel que equivale a 43 kilos por habitante al año, el registro más bajo de 2026. De esta manera, el consumo per cápita no sólo retrocedió respecto de junio, cuando había mejorado hasta los 46,5 kilos, sino que volvió a ubicarse en niveles históricamente reducidos.

Menor faena de hembras por retención de vientres

La mayor retracción se observó en la faena de hembras. Las ventas de vacas a frigoríficos disminuyeron 24%, mientras que las de vaquillonas retrocedieron 12%. En total, se faenaron 474.000 hembras, que representaron el 44% del total, muy por debajo del 48% o 49% registrado en los últimos años.

Este comportamiento refleja un cambio de estrategia de los productores de cría. El elevado porcentaje de preñez detectado en los rodeos y los buenos valores obtenidos por los terneros y las vacas de descarte impulsan la retención de vientres, una señal que apunta a recomponer el stock ganadero y aumentar la producción futura.

Un negocio de la cría con mejores perspectivas

De acuerdo con informes de la Secretaría de Agricultura, la actividad de cría vacuna registró durante el primer semestre niveles de rentabilidad superiores a los promedios históricos, una tendencia que comenzó a consolidarse el año pasado.

La mejora en los resultados económicos permitió a muchos productores fortalecer sus finanzas e invertir tanto en genética y reposición de rodeos como en infraestructura rural. No obstante, desde el sector advierten que ese proceso todavía encuentra una limitante importante en la escasa disponibilidad de créditos con tasas competitivas.

También cayó la faena de machos

La faena de machos también mostró una reducción, aunque de menor magnitud. Los novillos registraron una baja del 4,5%, mientras que los novillitos disminuyeron 2%.

Especialistas explican que esta situación responde al alargamiento de las recrías, favorecido por una mejor oferta forrajera gracias a las lluvias y a las inversiones en pasturas. A ello se suma una relación favorable entre el precio del maíz y el valor de la hacienda, que incentiva prolongar la terminación de los animales en los feedlots, donde en muchos establecimientos los ciclos de engorde ya alcanzan 170 días.

Como consecuencia de estas recrías más extensas y de una mayor permanencia en los corrales, el peso promedio de faena continúa creciendo y alcanzó en junio un récord de 241 kilos por res, una tendencia que contribuye a compensar parcialmente la menor cantidad de animales enviados a faena.

En conjunto, los datos de julio muestran una ganadería que prioriza la recomposición del rodeo y la producción futura, aunque esa estrategia implica, en el corto plazo, una menor oferta de carne para el mercado interno y un nuevo descenso del consumo por habitante.

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