Agroquímicos en la banquina: cuando la irresponsabilidad también contamina
Hay cuestiones que ya no admiten excusas. Después de años de campañas de concientización, capacitaciones y sistemas específicos para la recepción de envases vacíos de fitosanitarios, encontrar más de 200 bidones abandonados al costado de una ruta no puede ser considerado un simple descuido.
El hallazgo realizado en el kilómetro 84,7 de la Ruta 226, en el paraje El Tropezón, en Balcarce, vuelve a poner sobre la mesa una discusión que el sector agropecuario conoce perfectamente: producir también implica hacerse responsable de los residuos que genera esa producción.
Y hay un dato que resulta particularmente difícil de ignorar. Balcarce cuenta con un Centro de Almacenamiento Transitorio (CAT) integrado al sistema de CampoLimpio. Es decir, existe un lugar destinado precisamente a recibir estos envases y evitar que terminen contaminando el ambiente.
Sin embargo, más de 200 recipientes fueron encontrados abandonados en la banquina y, en algunos casos, todavía contenían restos de productos.
No se trata solamente de basura
Un envase de agroquímico no es un residuo común. Su abandono puede representar un riesgo para el suelo, el agua, la fauna y las personas. Mucho más cuando se trata de recipientes que conservan restos de sustancias potencialmente peligrosas.
Por eso, el operativo realizado por el Comando de Prevención Rural de Balcarce, la Policía Ecológica de Mar del Plata y personal municipal no debería quedar solamente como una noticia policial.
También debería servir como una llamada de atención para todo el sistema productivo.
Porque una cosa es discutir costos, rentabilidad, impuestos, mercados o políticas agropecuarias —debates absolutamente necesarios— y otra muy diferente es desconocer las responsabilidades ambientales que acompañan a la actividad.
Los envases fueron clasificados, identificados y registrados mediante sus códigos y posteriormente trasladados al CAT local. Ahora será la investigación judicial la que determine de dónde provinieron y quiénes fueron responsables de su abandono.
La causa quedó en manos del fiscal Germán Vera Tapia, bajo una posible infracción a la Ley 24.051 de Residuos Peligrosos.
El campo también se juega su credibilidad
Defender al campo y a quienes producen no significa justificar conductas irresponsables. Por el contrario: la mejor manera de defender al sector agropecuario es exigir que quienes producen lo hagan respetando las normas y cuidando el ambiente.
El productor responsable no debería cargar con las consecuencias de quienes eligen el camino más fácil y barato: tirar los envases donde nadie los vea.
La producción agropecuaria necesita seguir creciendo, pero también necesita demostrar que puede hacerlo con responsabilidad. Porque cuidar el suelo, el agua y el entorno no es una cuestión secundaria ni una exigencia de moda: es cuidar el mismo recurso del que depende la producción del futuro.
Y cuando existe un sistema preparado para recibir los envases, abandonar más de 200 bidones en una banquina deja de ser una cuestión de desconocimiento.
Es, sencillamente, una decisión que alguien tomó y por la que deberá responder.
