Los caballos deberán tener identificación electrónica para poder movilizarse
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) puso en marcha una nueva etapa en el sistema de identificación y control sanitario de los équidos en la Argentina. A través de la Resolución 831/2026, el organismo actualizó las normas para el registro individual, la documentación sanitaria y el movimiento de caballos en todo el territorio nacional.
Uno de los principales cambios será la obligatoriedad de la identificación electrónica individual. Desde el 1° de marzo de 2027, todo caballo que sea movilizado deberá contar con un microchip, que funcionará como identificador único del animal.
El dispositivo, denominado técnicamente “transpondedor inyectable”, deberá colocarse en el tercio medio del lado izquierdo del cuello y quedar registrado en el Sistema Integrado de Gestión de Sanidad Animal (SIGSA). La inscripción podrá realizarse mediante autogestión o de manera presencial en las oficinas del Senasa.
La medida retoma una obligación que había sido establecida en 2015, cuando se creó además el Registro Nacional Individual de Équidos (RENIE). Sin embargo, aquella normativa no llegó a implementarse de manera generalizada para toda la población equina. Con el paso de los años, la identificación electrónica se fue aplicando en actividades y circuitos determinados, especialmente vinculados con la faena y el comercio internacional.
Ahora, el organismo sanitario fija un cronograma concreto para extender el sistema al conjunto de los animales que se movilicen.
Cuándo deberá colocarse el microchip
La identificación podrá realizarse en distintas circunstancias relacionadas con la actividad sanitaria y el traslado de los animales. Entre ellas se encuentran la toma de muestras para diagnósticos obligatorios asociados a movimientos, la emisión de una libreta sanitaria o pasaporte, determinados tratamientos veterinarios que requieran registro, los trámites de movimientos internacionales y el ingreso a la zona libre de Anemia Infecciosa Equina (AIE).
El objetivo es avanzar hacia una trazabilidad individual de los caballos, permitiendo asociar cada animal con su información sanitaria y sus movimientos.
La documentación también pasa al formato digital
La nueva normativa establece además la Libreta Sanitaria Equina Digital (LSED) como documento oficial y contempla la utilización del Pasaporte Equino Digitalizado (PED).
Los propietarios que actualmente tengan un pasaporte en papel deberán incorporarlo al sistema informático del Senasa. El documento físico podrá conservarse y continuar acompañando al animal, pero deberá estar previamente digitalizado y registrado para mantener su validez en los movimientos.
El proceso de transición tendrá varias etapas. Desde el 31 de diciembre de 2026 ya no podrán imprimirse nuevas libretas sanitarias equinas en papel. A partir del 1° de marzo de 2027 comenzará a regir la identificación electrónica obligatoria para los animales que se movilicen.
Las libretas de papel emitidas con anterioridad podrán utilizarse hasta el 31 de diciembre de 2027. Desde el 1° de enero de 2028, la documentación sanitaria válida será exclusivamente la Libreta Sanitaria Equina Digital o el Pasaporte Equino registrado digitalmente.
Un sistema que apunta a reforzar la trazabilidad
Para los movimientos dentro del país, el traslado quedará respaldado por la LSED o el PED y deberá incorporarse la información geolocalizada del establecimiento de destino mediante una aplicación móvil.
En cambio, determinados movimientos vinculados con exportaciones, importaciones, animales destinados a faena de exportación o ingreso a la zona libre de Anemia Infecciosa Equina continuarán utilizando el Documento de Tránsito electrónico (DT-e).
La resolución también establece condiciones para las empresas y desarrolladores que intervengan en las aplicaciones digitales relacionadas con la documentación sanitaria. Sus sistemas deberán ser homologados por el Senasa y cumplir requisitos técnicos, sanitarios, de seguridad informática e interoperabilidad con las plataformas oficiales.
La decisión marca, en definitiva, un cambio importante en la forma en que se identifica y controla a la población equina argentina. El tradicional registro en papel comienza a quedar atrás para dar paso a un sistema digital e individualizado, en el que cada animal tendrá una identificación electrónica asociada a su información sanitaria y a sus movimientos.
El desafío ahora será la implementación efectiva del sistema y su adopción por parte de productores, propietarios, veterinarios y todos los actores vinculados con la actividad equina.
