Retenciones al Agro: El Gobierno Extiende Beneficios para la Cosecha Fina y Reinstaura Alícuotas para la Cosecha Gruesa
En un nuevo capítulo de la política agroexportadora argentina, el Gobierno nacional confirmó este mes la extensión de la baja de retenciones para los cultivos de cosecha fina —trigo y cebada—, al tiempo que ratificó el retorno a los niveles plenos de derechos de exportación para los cultivos de cosecha gruesa, como soja, maíz, girasol y sorgo, a partir del 1 de julio de 2025.
Prórroga para el trigo y la cebada
La medida más destacada es la prórroga de la baja en las retenciones para el trigo y la cebada, que mantendrán una alícuota del 9,5% hasta el 31 de marzo de 2026. Esta reducción, implementada originalmente a comienzos de 2025 y con vencimiento previsto para el 30 de junio, se extiende con el objetivo de fomentar la siembra de la cosecha fina, cuya ventana se abre en estas semanas clave para la campaña 2025/2026.
Según datos oficiales, las exportaciones de trigo, cebada y sus derivados representan cerca de USD 4.000 millones anuales, es decir, un 5% del total exportado por la Argentina. Desde el Ministerio de Economía, encabezado por Luis Caputo, sostienen que esta política busca «respaldar al productor» y dar señales de previsibilidad al sector.
Fin de la reducción para la cosecha gruesa
A diferencia del tratamiento dado al trigo y la cebada, el Gobierno no renovará la baja transitoria de retenciones para la soja, el maíz, el girasol y el sorgo. Desde el 1 de julio próximo, estos productos volverán a tributar las alícuotas vigentes al inicio del año:
- Soja (poroto): 33%
- Derivados de soja: 31%
- Maíz: 12%
- Girasol: 7%
- Sorgo: 12%
El presidente Javier Milei había anticipado desde enero que estas reducciones serían «provisionales», instando al campo a aprovechar la ventana de menores impuestos para liquidar exportaciones.
Reacciones dispares en el sector
La decisión generó una respuesta dividida entre las distintas entidades del agro. Mientras que las Bolsas de Cereales y de Comercio del país celebraron la continuidad del incentivo para la cosecha fina, desde organizaciones como la Federación Agraria Argentina (FAA) y la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) se expresaron reclamos por un trato similar para los cultivos de mayor volumen y valor agregado, como la soja y el maíz.
A su vez, algunas asociaciones de productores volvieron a insistir con el pedido de eliminación total de retenciones, argumentando que el actual esquema impositivo sigue castigando la competitividad, especialmente en las economías regionales y en contextos de sequía o bajos precios internacionales.
Costo fiscal y perspectivas
Desde la administración central estiman que el impacto fiscal de estas medidas será «acotado», calculando una pérdida de recaudación de alrededor de USD 800 millones. En paralelo, el Gobierno sostiene que este esfuerzo responde al equilibrio entre dar señales positivas al agro sin poner en riesgo los compromisos fiscales asumidos por la gestión.
Con este nuevo marco de retenciones, el campo entra en una etapa de definición para la campaña 2025/2026. Mientras tanto, se mantienen latentes las tensiones entre el reclamo histórico del sector por una baja estructural de los derechos de exportación y la estrategia fiscal del Ejecutivo nacional.
