Aftosa en Argentina: las dudas luego de la decisión de Brasil, qué podría cambiar y hasta la discusión por el precio de las vacunas
La fiebre aftosa vuelve a estar en el centro del debate sanitario en Sudamérica, luego de que Brasil anunciara su decisión de suspender la vacunación en varias zonas del país. Esta determinación, en línea con su objetivo de alcanzar el estatus de país libre de aftosa sin vacunación ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), genera incertidumbre en toda la región, particularmente en Argentina, donde la vacunación es una política sanitaria histórica y aún vigente.
¿Qué decidió Brasil y por qué impacta a Argentina?
Brasil, uno de los principales exportadores mundiales de carne bovina, decidió avanzar en la suspensión de la vacunación contra la fiebre aftosa en estados como Paraná, Río Grande do Sul y partes del centro-oeste. El objetivo es lograr una mejora en el estatus sanitario que podría abrir más mercados premium a sus exportaciones, como Japón y Corea del Sur, que no aceptan carne de países que vacunan.
Esta decisión implica un desafío para los países vecinos, especialmente Argentina, que comparte fronteras con zonas brasileñas que dejarán de vacunar. Si bien la región tiene un sistema de vigilancia coordinado por el Comité Veterinario Permanente del Cono Sur (CVP), la suspensión del control en un país eleva el riesgo sanitario en los demás, lo que abre el debate sobre si Argentina debería repensar su estrategia.
¿Qué podría cambiar en la política sanitaria argentina?
Por ahora, Argentina mantiene su esquema obligatorio de vacunación en dos campañas anuales (otoño y primavera) en la mayor parte del país, con excepción de la Patagonia y Tierra del Fuego, consideradas libres de aftosa sin vacunación. No obstante, la decisión brasileña reaviva el debate interno: ¿Debe Argentina seguir vacunando o avanzar hacia una nueva estrategia?
Desde el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), no hay señales de un cambio inmediato, pero sí se monitorea con atención el impacto regional. Especialistas advierten que abandonar la vacunación requeriría fortalecer de forma significativa los sistemas de trazabilidad, control fronterizo y vigilancia epidemiológica, además de alcanzar consensos políticos y técnicos a nivel federal y regional.
La cuestión económica: el precio de las vacunas
Más allá de lo sanitario, otro tema vuelve al foco: el precio de las vacunas. Con la vacunación obligatoria en pie, la industria ganadera argentina debe asumir el costo de las dosis —alrededor de $300 por animal por campaña, según datos recientes—, lo que genera tensión en un contexto de márgenes ajustados y suba de costos en toda la cadena productiva.
Algunos sectores sostienen que el mantenimiento del estatus sanitario mediante vacunación sigue siendo una inversión rentable, ya que evita riesgos de brotes que podrían cerrar mercados de exportación. Otros, en cambio, se preguntan si es momento de discutir un esquema más eficiente, menos costoso o incluso segmentado por regiones.
Conclusión: ¿riesgo u oportunidad?
La decisión de Brasil marca un antes y un después en el mapa sanitario del Mercosur. Para Argentina, representa tanto un riesgo potencial como una oportunidad para repensar su estrategia de control de aftosa. La clave estará en equilibrar la seguridad sanitaria con la competitividad exportadora, en un escenario donde las decisiones de los vecinos tienen un impacto directo en la ganadería nacional.
El debate está abierto, y la fiebre aftosa, lejos de ser un tema del pasado, vuelve a encender las alertas del presente.
